Hollywood en la literatura : Cinelandia de Ramón Gómez de la Serna

 

Con el desarrollo del cinematógrafo se crea en los Estados Unidos todo un mundo de ficción que pronto se extiende por el todo el planeta.Hollywood es más que la sede de una importante industria cultural y de entretenimiento, es un mundo que impone sus reglas y su visión de la vida. La imagen de las estrellas se divulga en la prensa y sus protagonistas forman una nueva aristocracia, mujeres hermosas, galanes, cómicos,   invaden la vida cotidiana de millones de seres, ahora las estrellas del cine son tan famosas como los reyes o los políticos del momento, son tan populares que su vida y hazañas llenan las páginas de las revistas de todo el mundo, la moda y las costumbres ahora se dictan desde Hollywood.

Ramón Gómez dela Serna, siempre atento a las novedades y la modernidad nos va a ofrecer, en Cinelandia ( 1923), su particular visión del mundo de Hollywood, pero también su particular concepción del cine como elemento artístico y su oposición a la realidad. Literatura y cine se aúnan en una de las obras más interesantes de este autor y del tratamiento cinematográfico en la literatura.

         Es una novela sin trama, sin argumento, una novela construida a base de fragmentos que se van encadenando en un peculiar montaje siguiendo los usos cinematográficos. Es esta una de las peculiaridades de esta novela de Ramón su estructura plenamente cinematográfica, su concepción del tiempo y del desarrollo de la acción. Asistimos a una especie de documental que nos va mostrando las diferentes facetas, personajes y espacios que componen Hollywood.  Un singular paseo por la metrópolis del cine en el mejor estilo de Ramón.  Historias que comienzan, que se cortan, que se retoman ,con los  personajes que habitan tan singular ciudad ,en un despliegue de greguerías que dan una gran precisión metafórica a ese mundo falso del cine. 

Visiones de la ciudad falsa.  Hollywood como ciudad pastiche, mezcla de todas las ciudades y ambientes del mundo, la ciudad decorado, la falsa ciudad que agrupa a todos los personajes de esa peculiar mundo gobernado por el presidente Emerson, el máximo responsable de aquel mundo de luz. “ Era como el arca de Noé de arquitecturas “ tenía algo de Constantinopla, mezclada con Tokio, , con algo de Florencia y con bastante de Nueva York. (..) La ciudad se desparramaba en mil hotelitos blancos (..) una población de chalets de la Costa Azul, sin costa. (..) Al acercarse se encontraba un conjunto de gran museo de reproducciones de los edificios y de las calles de todas las poblaciones del mundo”

A través de Jacobo Estruck, que entra en Cinelandia por el placer de explorar asistimos al primer encuentro con los personajes de la falsa urbe cinematográfica. Ya presenciamos una de las primeras características, la pérdida de la entidad real. Se encuentra con una muchacha de la que no sabemos su nombre :

–         ¿Y usted cómo se llama, señorita?

–         (…) Venus de Plata (…) al entrar en Cinelandia se pierde el nombre y se es bautizado con el nombre cinematográfico, el nombre de las pantallas.

Ramón ya nos sitúa en el escenario en el que nos vamos a mover, en el escenario donde la realidad se disuelve.

Las estrellas.

Max y Elsa : son la pareja de moda, la pareja de Cinelandia, los protagonistas de todas la películas. Él, el perfecto seductor, galán de cine “ el protagonista de las grandes películas, lleno de aplomo siempre, avaro de almas como nadie, pareja de numerosas mujeres. (…) Max York estaba pulimentado por el cine. “Elsa es la reina de Cinelandia. Los dos forman la pareja por antonomasia. Casa lujosa, caprichos, automóviles, encuentros y desencuentros. La historia de estos dos personajes cruza la novela, aparecen y desaparecen hasta su separación final. 

Carlota Brey es la chica eróticamente aniñada. La que va congregar a los espectadores en cada película “era la niña pavisosa y redondita que da malicia al parque “. Carlota nos ofrece la posibilidad de apreciar ese duelo realidad ficción que se da durante toda la novela. Una niña de fuerte carga erótica que sin embargo en la realidad desdeña el amor. Un mundo fingido en donde Carlota se acoplará perfectamente hasta su desenlace final en manos del gordo Carlos With. Entonces la muerta está más viva que nunca en la pantalla, es más real en la pantalla después de muerta. Pero una vez más el tiempo real se va a imponer al tiempo cinematográfico, las imágenes de Carlota quedan estáticas en un momento, y van pasando de moda “Ya resultaba Carlota un poco demodé con esas demodaciones de las películas en que la moda no se queda muerta como en las revistas y en lo retratos. (…) Lo que se nota es que la máscara de la vida es una verdadera máscara por lo visto siempre “

Los personajes de las películas.  Los personajes que desfilan por Cinelandia responden a los tipos que aparecen en las películas, cargando con todos sus estereotipos que les caracterizan. Es imposible hacer mención a todos en esta abigarrada novela. Pero ahí están los tenebrosos, los japoneses, el niño prodigio, la actriz modosita y sumisa, los gordos, los bizcos, los hombres malos, los falsos toreros, los falsos boxeadores, los equipos técnicos, los falsos besos, los cócteles famosos etc.Un despliegue de  todo el mundo que formaba parte de Cinelandia, una falsa realidad, una realidad irreal llena de luz y fantasmagorías.

El nuevo cine en Ramón . hay un capítulo interesante en cuanto nos permite ver la recepción del hecho cinematográfico en Ramón y las posibilidades del nuevo arte en conjunción con su forma greguerística del arte . La combinación metafórica entre la realidad y la nueva acepción de esta es posible también en el cine, el montaje, la combinación de planos, la incongruencia de los puntos de vista hacen del cine íntimo una de las posibilidades del nuevo arte. es lo que evolucionando realizarán los autores más vanguardistas.

Cinelandia es el retrato del Hollywood de aquellos años veinte, un retrato del Star System,  de los estudios, de sus personajes, de todo un mundo que sólo se concibe en la única misión de fabricar películas. No estoy de acuerdo con algunos autores que mantienen que hay una cierta crítica a la inmoralidad de este mundo. Para mí es todo lo contrario, Ramón, que nunca fue un moralista, ve las libertad en las costumbres como un bien que al final es abortado por la censura y por unas clases dirigentes que no soportan este tipo de libertad. El final de la novela así lo pone de manifiesto.

Esta es una de las novelas más interesantes que se han publicado sobre el cine y sobre el mundo del cine. Excelente literatura combinada con una estructura cinematográfica y esa visión tan atractiva del mundo de Hollywood. Una novela para disfrutarla despacio, como toda la obra de Ramón,  que no pueden dejar pasar los amantes de la buena literatura y del cine.

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