Manhattan de Woody Allen

 

Posiblemente nadie haya mostrado Manhattan como la muestra Allen en esta película. En ese blanco y negro impecable de Gordon Willis, con la música de Gershwin, Allen rinde un tributo sensual, hermosísimo a una ciudad que es imposible no amar. En los primeros minutos, donde con el fondo de la música y la voz en off en tono de humor, con las imágenes de la ciudad en movimiento, está la esencia de Allen, los tres pivotes en los cuales  durante muchas películas se han asentado los cimientos de su cine, la magnífica música, generalmente de jazz, el humor,  su ciudad, pero también a lo largo de toda la película va a ir desgranado todo aquello que ama, el arte de Cezanne, Van Gogh, Flaubert, Armstrong, Fitzgerald. Groucho Marx, o su admiradísimo I. Bergman. Es , tal vez, la película más personal de Allen, donde todo su mundo queda reflejado.

Manhattan es una película de amor, y como no podía ser de otra manera en esta etapa de Allen, de desamor. Los protagonistas vuelven a ser esa clase intelectual llena de retorcidas vidas, de encuentros y desencuentros, intelectuales en medio de una vorágine que no controlan a pesar de su preparación y su brillantez.  Allen vuelve al neurótico urbano de vida complicada, abandonado por una mujer lesbiana, sin dinero por querer escribir una novela, con sus amigos esa pareja modélica en la cual el marido engaña a su mujer con la snob e histérica e irritante Diane Keaton, y sobre todo su relación con Tracy, esa niña de 17 años,  aún llena de ilusiones, en cierta manera inocente, que ilumina toda la película con ese idealismo,  abandonado por unos intelectuales, entre cínicos e incrédulos, que juegan al amor pero que desconfían de él. Ese final con un Allen rendido, aún parece estar cargado de esperanza. Pero Tracy debe seguir su camino…

 

Manhattan (1979 )

dirigida por Woody Allen 

 protagonizada por Woody Allen, Diane Keaton, Michael Murphy, Meryl Streep, Mariel Hemingway, Anne Byrne

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