Betty Blue (37.2 le matin) de Jean-Jacques Beineix

¿Por qué siempre nos atraen las chicas raras? Como una trampa pensamos que aquello que se oculta detrás de una naturaleza psicótica no es otra cosa que la belleza o una inteligencia o una sensibilidad especial, cuando descubrimos que sólo es la destrucción ya es tarde. Hay  gente a la que le gusta jugar con la rareza, yo es que soy muy rara, y entornaba los ojos y adoptaba la pose de colgada. La rareza parecía ser la única posibilidad de salir de la masa y poder afirmar nuestra personalidad. Pero en realidad estas rarezas adolescentes no llegan más que a ser una pose más o menos divertida. Nada de un ser humano me es raro, entiendo las adicciones, las manías, los vicios y las debilidades, sólo tengo un límite, que no sean molestos.

Bettty Blue no es rara, Betty Blue es una enferma, Betty Blue es hermosa pero destructiva, Betty Blue vive en sueños imposibles, en obsesiones destructivas. En Betty Blue el amor es doloroso. La obsesión como única fuerza, una obsesión que acaba en violencia, primero hacia los demás después en una violencia autodestructiva.

Betty Blue, basada en la novela de Philipp Dijan 37.2 le matin, es una película dura, desgarrada, a veces incomprensible en la actitud de su protagonista. Una película de amor, de una amor donde la obsesión primero por esa novela del protagonista, después por la imposibilidad de frenar los impulsos violentos y autodestructivos de Betty hacen que sea una experiencia amargamente desoladora.

Hace mucho tiempo que vi esta película, no la he vuelto a ver desde su estreno, no sé si existe en DVD, (si alguien la tiene que la grabe y me la pase). La precisión se pierde con el tiempo, pero recuerdo bien la angustia ante aquella muchacha que convierte su vida y la de los otros en un infierno, recuerdo al protagonista y su angustia ante esa joven a a la que ama pero con quien todo se va complicando. Recuerdo esa obsesión constante y enfermiza. Recuerdo esta película como asistir a la dolorosa imposibilidad de amar, de disfrutar de la vida. Betty Blue no es una película cómoda para ver, es dura, a veces asfixiante.

Conocí a alguien que se parecía a Betty Blue, una chica imposible en su irracionalidad, imposible en todo, era guapa y muy moderna, algunos decían que era rara, a algunos les hacía gracia sus ” cosas “. No tuvo tanta gracia cuando la ingresaron en una clínica. A veces me acuerdo de ella, como un fantasma del pasado que aparece. Recuerdo sobre todo su pelo corto, su mirada, y sus piernas enfundadas en unas medias negras. Pero nunca puedo recordar su cara.

Betty Blue (37.2 le matin)  ( 1986 )

dirigida por Jean-Jacques Beineix

protagonizada por Jean Hugues Anglade, Béatrice Dalle, Consuelo de Haviland

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