El Trompetista de Michael Curtiz

La creación artística, el genio enfrentado a un medio social hostil, la obsesión por alcanzar la perfección, lo desconocido, la blue note . Una vida que sólo se realiza mediante la música.

En El Trompetista, Michel Curtiz demuestra una vez más ser un magnífico profesional como dejó ver en su dirección de Casablanca o Robín de los bosques, un director que sabe mover la cámara con precisión y que sabe dar el tono justo a sus películas. El trompetista es una excelente película sobre el artista en el medio social y cultural que le ha tocado moverse. Basada en la vida del cornetista  y pionero del jazz Bix Beiderbecke, unos de los mejores solistas blancos de aquellos años veinte y uno de los interpretes favoritos de Scott Fitzgerald , cuenta, en tono de drama, la vida de Rick Martin ( Kirk Douglas ) y su obsesión por la música y por encontrar ese elemento, esa nota que vaya más allá de lo convencional. Espléndida actuación de Douglas dando vida a ese trompetista obsesionado con la música, con ese deseo de tocar su música. En su camino se va a encontrar con  la cantante Jo Johnson ( Doris Day) y a esa extraña mujer insatisfecha Amy ( Lauren Bacall ). 

Pero El trompetista va más allá de las peripecia vital del protagonista, plantea dos temas interesantes en la creación artística, la neurosis del artista y el encorsetamiento de este en estructuras culturales. Rick es un ser obsesionado con la música, huérfano desde pequeño, descubre en la trompeta su manera de expresarse en el mundo, la trompeta es su “ alter ego “, su manera de estar en el mundo, la música es toda su vida y su obsesión encontrar esa nota especial, única, que nadie ha sido capaz de tocar. Por otro lado la personalidad del músico se ve coartada por la imposibilidad de la libertad. Encorsetado en la grandes orquestas, en las grabaciones donde Rick tiene que atenerse a un estilo predeterminado para poder subsistir. Es en los bares, en los antros del viejo jazz donde sólo puede expresar esa música que llena su vida. Ese carácter neurótico y su fracasado matrimonio con la peculiar Amy le llevan a la destrucción.

Curtiz realiza un estupendo trabajo, como ya mostrase en Casablanca, la cámara se desliza entre los actores mostrándonos toda su fuerza dramática. Excelente fotografía en ese claro oscuro en que se mueve toda la película. Pero sin duda el gran acierto de la película son sus intérpretes. Magnífico Kirk Douglas dando vida a ese trompetista obsesionado con la música, magnífica Doris Day en el papel de chica buena y estupenda interpretación de sus canciones, y como no Lauren Bacall, esa mirada y esa manera de fumar son únicas, interpretando a esa Amy permanentemente insatisfecha, coleccionando experiencias pero siempre con esa sensación de vacío interior.

Magníficos también la descripción de ambientes. La película se mueve en dos, llamémoslos así, escenarios, los clubes de baile donde las grandes orquestas sirven como acompañamiento y en las que el protagonista se ve atado y condenado a ganarse la vida y esos bares y antros de jazz donde la libertad, con el espeso humo flotando en el ambiente, impera y la música fluye en toda su profunda expresión.

Excelente película con el jazz como componente esencial. Curtiz demuestra, una vez más, en esta película ser un eficiente director de cine.

El trompetista (1950)

 dirigida por Michael Curtiz

protagonizada por Kirk Douglas, Lauren Bacall, Doris Day, Mary Beth Hughes, Nestor Paiva, Hoagy Carmichae

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