Granujas a todo ritmo de John Landis

No podrán pescarnos, estamos en una misión de Dios

 

A falta de revoluciones sólo nos queda ser irreverentes y gamberros (por lo menos en espíritu). Algunos piensan que la irreverencia o el gamberrismo consiste en tirar una botella contra una farola, destrozar una marquesina o prender fuego a una papelera, después de una noche de juerga, esto no es ni irreverencia ni gamberrismo, bien entendido, es sólo estupidez. Ser irreverente, ser gamberro, es ser capaz de reirse de las instituciones, de lo políticamente correcto, de todas las estupideces que nos quieren hacer tragar en nombre de no se sabe qué ideología, reirnos de las campañas de marketing, de las últimas tecnologías, al final ser gamberro es ser libres en aquellos espacios en que aún lo podamos ser. En no tomarnos la vida demasiado en serio, en querer divertirnos y en poder reirnos sin pedir permiso. Y en no jugar al golf ni ir a los centros comerciales. 

 

Entonces tuvo poco éxito o pasó a ser una película más, ahora cuando se habla de ella los “entendidos” siempre dicen que es una película de culto, y claro el gafapastismo militante repite la misma milonga.  ¿Qué es eso de una película de culto? La chorrada del siglo, a falta de ideas pues nos inventamos lo que sea y vamos rematando la jugada, eso sí en plan culto y enterado. Esta, simplemente, es una película irreverente, provocativa y muy divertida, es una película con una estupenda banda sonora y unos excelentes números musicales a base de Rhitman Blues y Rock, con unos diálogos llenos de humor, sarcasmo e ironía, está bien hecha, tiene el ritmo enloquecido que se espera de ella, ¿ cuántos coches se destruyeron para rodarla?, tiene escenas y planos muy conseguidos, si algún día se me cae un edifico encima espero salir con la frialdad y elegancia de estos dos sujetos, eso sí nunca acudiré a entrevistarme con una monja con una regla en la mano, se burla de las instituciones básicas de la sociedad y de la política, y sobre todo tiene dos protagonistas que bordan sus papeles, una banda y una colección de cantantes y músicos de lo mejor del blues. Ya está eso es todo. Ni peli de culto, ni gafapastismo que valga. Es cine gamberro, rebelde y divertido, es buen cine simplemente. Qué más queremos para alegrarnos y hacer unas risas con buena música .  

A John Belushi le descubrimos en aquel Desmadre a la americana,  en aquella hermandad gamberra y alcohólica a la que todos nos hubiese gustado pertenecer. Recuerdo ese final donde Belushi , al más puro estilo troglodita, se larga con una chica rubia, jefaza de las mojigatas del campus en un coche. Entonces nadie sabía de Belushi, luego llegaron algunas noticias de sus programas en la televisión americana. Con los Blues Brothers se convirtió en el tipo con el que siempre te querrías ir de juerga, aunque te cayera un edificio encima, te persiguiese la policía, los nazis o una ex novia cargada de dinamita. Al fin y al cabo la vida está llena de peligros.

—Estamos a 150 km de Chicago. Tenemos medio depósito de gasolina. Medio paquete de cigarrillos. Es de noche, y llevamos gafas de sol.

 —¡Tira!

 

Cab Calloway, Aretha Franklyn, John Lee Hocker, Ray Charles, James Brown y los Blues Brother Band. Sólo queda volver a disfrutarla o empezar a disfrutarla los que no lo hayan hecho.

Granujas a todo ritmo ( 1980) 

Director John Landis

Interpretada : John Belushi, Dan Aykroyd,  y….Cab Calloway, Aretha Franklyn, John Lee Hocker, Ray Charles, James Brown y los Blues Brother Band.

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