La carnaza de Bertrand Tavernier

Aquellos chicos franceses, al fin y al cabo, no hicieron nada que no estuviese preestablecido en un guión, eran emprendedores, tenían iniciativa, les salió mal pero qué empresa no tiene alguna vez un error de cálculo y deja a su paso alguna víctima. En la pantalla siempre había casos de estos y no pasaba nada. Además en qué lado estaba la inmoralidad. En aprovechar los recursos propios o aprovecharse de las necesidades ajenas. Si hubiesen pertenecido a la banlieue, a familias desestructuradas se podría comprender, pero unos pequeños burgueses, bien alimentados, que sólo querían diversión, que fumaban drogas, pasaban las noches en bares de copas, y vivían en barrios decentes sólo era puro vicio, gente sin conciencia. Ya ves que proyectos una tienda de ropa de marca en Nueva York.  Un sueño, la nueva utopía, ya nadie quiere ser un aburrido abogado o un empresario decente o un banquero, una tienda de ropa de marca en la peor ciudad de todas Nueva York.  La sociedad es un monstruo que lo digiere todo mientras no se produzcan escándalos o sea incomodada. Y claro ya era mucho molestar la de estos chicos y además con un cadáver por medio. Una juventud descarriada y sin más creencias que acaparar, consumir, una juventud que sólo piensa en divertirse y carece de conciencia y sentido de la responsabilidad. Nada nuevo, antes ya había aparecido Bret Easton Ellis y su Menos que cero,  aquel Video de Benny, y los Extraños en el paraíso. Ahora empezaban a aparecer cadáveres y eso siempre es algo molesto. Ahora estos chicos ya se habían pasado de la raya, y eso que todavía estaba por llegar Funny games.

Nunca he comprendido como esta excelente película de Bertrand Tavernier pasase con más pena que gloria por las pantallas españolas, es una estupenda película, en todo el sentido, en su realización, en su interpretación, en ajustarse al contenido y sobre todo en algo tan importante que es no tomar partido simplemente mostrar el transcurrir de estos tres jóvenes. Basado en un hecho real que sobrecogió a Francia en 1984, cuando tres jóvenes de buena familia, idearon un plan para conseguir dinero con el objetivo de abrir una tienda de ropa de marca en Nueva York. El plan era sencillo, la chica de dieciséis años seduciría a hombre maduros y de buena posición, cuando estuviesen en su casa entrarían sus amigos y le chantajearían por estar con una menor, todo va bien hasta que a uno de ellos muere.

Tavernier muestra muy bien ese ambiente nocturno de alcohol, sexo y las tiendas de video, la soledad, en el que transcurre la vida de estos jóvenes y de la sociedad en que se mueven, padres que están siempre ausentes, el abandono de los hijos, los ambientes nocturnos,  la inocencia, las drogas, los trapicheos, la falta de conciencia, todo como en un juego inocente de la televisión. Una inocencia plasmada en ese  final en la comisaría con la mirada llena de asombro de su protagonista femenina. Una excelente película, más sobrecogedora que Funny Games

La carnaza  ( 1995 )

Dirigida por Bertrand Tavernier 

Protagonizada por Marie Gillain, Olivier Sitruk, Bruno Putzulu, Richard Berry, Philipe Duclos, Marie Ravel

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