The Hunter, A quemarropa

Nada gusta más que un tipo, un individualista, enfrentándose con una organización, contra el poder, venga de donde venga. Las grandes multinacionales, las organizaciones de tipo mafioso o el poder político acaban siempre imponiéndose al hombre individual. Por eso siempre nuestra simpatía al individualista que se enfrente a ellas.

En 1962 bajo el pseudónimo de Richard Stark, Donald Westlaker publicaba su novela The Hunter, traducida en español con el título de A Quemarropa, y creaba el personaje de Parker, a secas sin nombre de pila  ni más señas, sólo Parker. Lejos quedaban ya los clásicos detectives ( hard boyled) o el género de gansters que habían dominado la novela negra durante los años treinta y cuarenta. Parker nada tiene que ver con los personajes clásicos del género. Parker es un atracador, un asalta bancos, un delincuente sin más preocupación que su propio bienestar. Parker es un solitario que sabe como nadie moverse en esa jungla urbana, entre sus bajos fondos y salir airoso de sus dificultades. Parker en definitiva es uno de los tipos más duros, con más sangre fría y cabrones que ha dado la novela negra.

A quemarrropa ( The Hunter) es una excelente novela, con un ritmo casi cinematográfico, el autor nos va a mostrar esta peculiar venganza de un delincuente contra aquellos que le traicionaron. El título en español una vez más es poco afortunado, ya que el original, El cazador ya describe bien a lo que nos vamos a enfrentar, La caza iniciada por un hombre solitario contra los que  le traicionaron y le llevaron a la cárcel.

Ahora las organizaciones mafiosas se estructuran como grandes multinacionales, con su departamentos financieros, de recursos humanos, sus gerentes, directores, consejos de administración su marketing . A Parker se la jugó su amigo y compinche aliado con su mujer para ingrasar en una de estas organizaciones. Parker es un tipo frío y sin escrúpulos que no parará hasta conseguir lo que es suyo. Desde abajo hasta la cúspide de la organización Parker se muestra implacable con ellos, quiere lo suyo y si no se le da no duda en apretar el gatillo.

Hay dos versiones cinematográficas. La de John Boorman con el título de A quemarropade 1967 . Es una película muy dentro de la estética de los finales de los sesenta, un color pop, mucho movimiento de cámara, mucho zoom, pero a mí no me gusta, el protagonista Lee Marvin construye un Parker que más parece una hermanita de la caridad que un atracador. El cabronazo Parker de la novela ha desaparecido, ahora a este nuevo Parker se le va muriendo la gente , que ya es buena suerte no tener que mancharte de sangre tus propias manos. Desde el punto de vista cinematográfico es una buena película, pero este Parker no es Parker.

La de Payback de 1999 dirigida por  Brian Helgeland  y protagonizada por Mel Gibsosn, más fiel a la novela pero también más convencional. Parker aquí sí que es el cabronazo de la novela, claro que Mel Gibbson no parece el actor más adeacuado para el duro Parker.

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