Terciopelo azul de David Lynch

Hay una vida plácida, pequeño burguesa, de adosado y parcelita que no percibe el otro lado de la realidad. Los complacientes vecinos de urbanización, chandal , barbacoa y centro comercial no sienten la mirada de Frank Booth vigilándoles, ni conciben otros territorios que los domingos soleados. Hay un mundo donde la realidad no es amable, y los sueños siempre son inquietantes pesadillas llenas de terror. La dualidad de la vida no queremos verla, pero el mal está siempre acechante, basta cruzar la calle para encontrarlo en su verdadera dimensión, el mal sí tiene rostro y su nombre es Frank Booth, si te topas con él estarás muerto, pero si tropiezas con tu verdadera alma estarás  irremediablemente condenado.

 

El mal es la gran tentación. Es fácil vivir plácidamente sin conocer más que lo agradable de la realidad, ahí todos somos buenos, amables y sexualmente correctos. Pero cuando la línea del mal nos invita a traspasarla, cuando nos lanzamos a ese más allá, tal vez nos encontremos a nosotros mismos. Tal vez descubramos que nosotros también formamos parte de ese lado de la vida y que podemos seguir su juego. Terciopelo Azul es una película de terror que nos enfrenta con nosotros mismos. Con nuestros instintos, con nuestras fantasías más perversas que  pueden hacerse realidad. Nosotros también somos chicos malos, también podemos abofetear a mujeres sumisas, también podemos acabar en la cama con ese lado oscuro de nuestras fantasías. No todo son chicas rubias sobre el césped de un chalé de clase media, no siempre los días soleados están para protegernos, al otro lado de la calle se esconde el mal con todas sus tentaciones, con nuestro otro yo dispuesto a seguir el juego a los Frank Booth del mundo. El mal nos atrae tan poderosamente que una vez cruzada la línea podemos no querer  retornar.

 

Terciopelo azul es la mejor película de los ochenta, es la mejor película de Lynch y probablemente una de las mejores de estos últimos treinta años. Es una película tan dura, tan terrorífica que las almas pusilánimes y cobardes no son capaces de asimilarla.

No vamos , a estas alturas, a analizarla, ahí están las dualidades, el bien y el mal, la chica rubia y la morena, el día y la noche, la luz y la oscuridad, Frank Booth, el placer del mal, la curiosidad como arma del conocimiento, el mundo extraño, In Dreams, lo monstruoso y grotesco,la BlueRiver, El Slow Club, Blue Velvet cantada por Dorothy Vallens, mujer fatal y ama de casa sumisa, los bomberos sonrientes, el hilo tan delicado del que penden nuestras vidas, una oreja sospechosa, el perro bebiendo de la manguera, el amor puro y el amor sexo y violencia, y nuestras almas en vilo enfrentándose a nuestro propio yo. Porque nosotros también somos Jeffrey Beaumont, nosotros, como él, también podemos empezar como curiosos y acabar como pervertidos. Porque es fácil mirar a través de un armario. Porque nadie es santo si no hay tentaciones que vencer.  Porque tan sólo basta cruzar la calle y subir a los apartamentos del Deep River para enfrentarnos a nuestro otro yo.

 

Terciopelo azul (1986) 

Dirigida por David Lynch

Protagonizada por Isabella Rossellini, Dennis Hopper, Kyle MacLachlan, Laura Dern, Dean Stockwell,

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