Danzad, danzad malditos de Sidney Pollack

La vida como competición y espectáculo. El dolor ajeno, el sufrimiento se ha convertido en parte de esa realidad que en forma de espectáculo nos muestran las pantallas. Toda la vida ajena es ahora una gran película que desfila permanentemente ante nuestros ojos, podemos ver sin levantarnos del sofá de nuestras casa la vida amarga que llevan siempre los otros, el mundo como el gran melodrama con el que sentirnos por unos instantes humanos, solidarios y dejar escapar una lagrimita, al fin y al cabo también queremos pensar que somos personas.

En 1931 Horace Mcoy publica ¿ Acaso no matan a los caballos?, autor de Luces de Hollywood, y guionista, conocía bien el mundo de los grandes estudios y de los deshechos que rechazados por la industria intentaban ganarse la vida como extras o participando en uno de los muchos espectáculos de maratones de baile que se organizaban en los alrededores. Miles de jóvenes de ambos sexos acudían ilusionados por el mundo del cine pero apenas nadie conseguía su meta, en el mejor de los casos pequeñas actuaciones de extras o acababan en trabajos de camareros. Otros, en plena depresión, deambulaban como casi mendigos en busca de una oportunidad. Mcoy retrata ese mundo cruel de los maratones de baile donde las parejas bailan hasta el agotamiento para un público que necesita la diversión del sufrimiento ajeno. Robert y Gloria, la pareja protagonista van a ir cayendo en un agujero sin salida, la desesperación, el hastío vital ante un futuro incierto, la deshumanización en una pista de baile, la explotación, la humillación les llevarán a un final trágico pero comprensible.

El 1969 Sidney Pollack adaptó la novela de Mcoy con el título en español de Danzad, danzad malditos, película agobiante, en donde se muestra a esos perdedores de la vida atrapados en esa pista de baile sin más salida que el sufrimiento, no hay ni un atisbo de esperanza, sólo seguir compitiendo por una cantidad de dinero, por unas comidas diarias, el ser humano reducido a marioneta sin alma al servicio de un espectáculo tan macabro como desesperanzador. La vida queda reducida a una competición cuyo único final es siempre la derrota. Una excelente película.

 

 Danzad, danzad, malditos 1969

 Dirigida por Sydney Pollack

 Protagonizada por Jane Fonda, Michael Sarrazin, Susannah York, Red Buttons, Gig Young

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