Caché ( Escondido ) Michael Haneke

La conciencia no es más que una fantasía. No soñemos con que podamos asumir las culpas que cometimos en el pasado, y mucho menos con la miseria moral que arrastramos en el presente. No hay conciencia, Se busca el perdón de lo que pudimos hacer, pero simplemente como la descarga de la bolsa de mierda que ya se ha ido acumulando y nos causa ligeras molestias. A fuerza de mirarnos complacientes el ombligo acabamos por no ver, no percibir, no sentir al otro. Podemos mentir, engañar, simular con la tranquilidad que nos da una conciencia amoldada a nuestras necesidades. Somos tan indulgentes con nosotros mismos como inflexibles con los otros. A fuerza de dejarnos llevar por la inercia carecemos de la capacidad de reflexionar sobre nuestros actos. Esto es así, vivimos en una sociedad en la que la culpa no existe y el pasado más tenebroso se entierra en miles de coartadas y estratagemas intelectuales. Es fácil vivir sin conciencia, llevamos años de prácticas y con un resultado excelente. Para qué cambiar si lo tenemos todo a nuestro favor, incluso nos sentimos, a ratos, felices con nosotros mismos. 

Haneke es un director incómodo, por sus temas y su manera de rodar. Si El video de Benny adelantaba a los psicópatas de Funny Games, mostrándonos la cara más cruel de una juventud exhibicionista y abandonada a su suerte, entregada  a una violencia tan explícita como atrayente. En Caché, Haneke vuelve a mostrarnos a una familia ejemplar, siempre vivimos de apariencias, un matrimonio de exitosos intelectuales, triunfadores en su profesión, él un presentador de un exitoso programa de libros y ella una profesional de una editorial. La ironía y la mala leche de Haneke está presente en esta cinta, ya no son jovenzuelos ignorantes y sin más sentimientos que los que logran atrapar de una pantalla, tenemos a la élite del pensamiento. No hay tarugos, ni psicópatas, sino ciudadanos progresistas, cultos, vanguardistas, modernos, un ejemplo para la sociedad. Sin embargo ante el peligro se vuelven igual de alimañas que cualquiera, eso sí sin ese exhibicionismo hortera de las clases inferiores, cualquier violencia les incomoda y les perturba. Pero el peligro es la molestia, nunca la causa de ese peligro. Haneke nunca se pronuncia en sus películas por eso es incómodo, una respuesta a un problema moral es fácil de asimilar, una interrogación siempre nos pondrá alerta ante lo que estamos viendo. No hay resolución sólo planteamiento, cualquier reacción es válida, cualquier interpretación de lo que se nos muestra podrá ser validada solamente por nuestra manera de pensar, nuestra manera de ser y esto siempre es incómodo, enfrentarnos a nosotros mismos nunca es grato. Recuerdo algún debate divertido, muy de buen rollito y somos guay, al fin y al cabo pertenecemos a una civilización judeo cristiana que cree en el pecado y en la culpa, pues no, eso ya no sirve como coartada, ni el falso humanismo izquierdista ni la ética cristiana, ahora frente a la conciencia estamos solos y reaccionamos, no según códigos morales preestablecidos, sino como lo que somos, miembros de una sociedad opulenta que hace tiempo que no cree más que en su bienestar material, que camina hacia su decadencia y estamos dispuestos a defendernos de cualquier intruso. Haneke no sé si tiene la resolución de ese final abierto e inquietante,el resto seguramente también nos tomemos un par de somníferos y durmamos a pierna suelta.

Una estupenda película.

 

 Caché (Escondido)  (2005)

dirigida por Michael Haneke

 protagonizada por Daniel Auteuil, Juliette Binoche, Maurice Bénichou, Annie Girardot, Lester Makedonsky,

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