Si la cosa funciona de Woody Allen

Cuando al fin se llega a la conclusión de que todo aquello que no es demostrable empírica y científicamente no tiene respuesta., si aceptamos que todo el pensamiento filosófico, la metafísica, las distintas teorías esotéricas sobre los sentimientos y comportamientos humanos, incluidas la psicología y el psicoanálisis, forman parte, como en el relato de Borges, de la literatura fantástica, entonces podemos vivir tranquilos, disfrutar de la vida y afrontar a Aristóteles y a Platón incluso a Freud como unos buenos narradores de ciencia ficción pero nada más. Para qué lanzar preguntas sin respuestas, para qué buscar explicaciones donde no las hay. Si no existen explicaciones disfrutemos de los acontecimientos, no nos queda otra solución, de lo contrario podemos caer en la amargura, en la misantropía, en el desánimo,  en la soledad más lastimosa y en la circularidad hasta inventarnos nuestras propias supersticiones, como Boris Yellnikoff, que desprecia un mundo que en algún momento de su vida le superó, le expulsó y del que no forma parte voluntariamente, pero que en cuanto puede intenta volver a integrarse, bajo miles de excusas filosóficas, eso sí, o simplemente bajo un cliché por el aceptado, cualquier trampa sirve para acercarse y disfrutar de la vida, como el de  Si la cosa funciona. Odia los finales de año pero ahí está disfrutando del momento de la fiesta con su pitonisa, una chica morena con bastante atractivo. 

A lo largo de la vida uno se tropieza con algunos-as Yellnikoff. Son difíciles de entender porque uno que siempre ha intentado mirar la parte divertida, lúdica y hedonista de la vida  no los entiende. Vale, todos podemos estar enfadados con la vida en algún  momento, pero los Yellnikoff es como si fuesen incapaces de disfrutar de ella. Incluso hay clubes y blogs de yelnikoff, gente que siempre están enfadados con la vida, que a todo ponen pegas, que se cuestionan todo lo bueno que hay en ella, que se plantean preguntas sin respuestas y andan siempre desdeñando a los demás. Son esos que llaman infantiles o superficiales o frívolos ,a los que nos negamos a ver la vida como un cúmulo de desgracias o simplemente pretendemos disfrutar de su lado más divertido. Les he llamado yelnikoff, no sé el tipo este al menos aprovechaba la ocasión  si se le presentaba algo divertido, con su mal humor y sus tonterías de físico cuántico, pero los aprendices degenerados de yelnikoff ni tan siquiera saben aprovechar esa oportunidad. Son sumamente aburridos.  ( Y no hablo de las penas sobrevenidas por causas ajenas o los problemas que plantea la vida, sino esa actitud vital del triste porque sí, o el triste como pose, o el triste profundo porque reflexiono sobre  el mundo, esa actitud triste porque es más cool como dicen ahora)

Evidentemente yo me quedo con la garrulilla que aunque un poco simple, no está mal y parece una chica que está dispuesta a divertirse a la menor oportunidad, incluso con la madre que sabe soltar el lastre pueblerino y disfrutar de lo que le ofrece la vida. Para qué andarse con divagaciones filosóficas y morales, al fin y al cabo si la cosa funciona, si es aún posible divertirse para qué desaprovechar la oportunidad.

 

Si la cosa funciona no es su mejor película desde luego, pero por lo menos te ríes con las estupideces de este tipo en permanente cabreo con el mundo, y sobre todo con la actuación de Evan Rachel Wood en el papel de esa joven garrulilla que se tropieza con este tipo insoportable. O esos padres que sueltan toda su represión dispuestos a disfrutar de su verdadero yo. Sí, todo es algo forzado, sin transición pero bueno tiene gracia y te ríes con estas cosa del Yalnikoff, lo mejor sus clases de ajedrez. A los niños no hay que pasarles ni una. 

Hay autores que están ligados a una ciudad. Woody Allen es Manhattan, y sus películas mejores o peores recogen ese ambiente neoyorkino. Con esta película volvía a su ciudad y muchos quisimos pensar que era la vuelta definitiva, pero parece que sigue apostando por hacer esa especie de documentales ñoños y aburridos  como  para el canal turístico de la TDT, Barcelona, Londres, París y lo próximo Roma, películas francamente intragables en su mayoría, sin personalidad, como fuera de sitio, no es Woody Allen, no son películas de Woody Allen. Incluso como un castigo escoge actores que no sientan nada bien a sus películas. Sufrimos con esa cosa estereotipada de París con coche fantasma y París era una  fiesta, lo de Barcelona ni nombrarlo, esa cosa de los hermanos por Londres, y ahora amenaza con el histriónico y sobreactuado Benigni y con la reina del marketing y la autopromoción. Esta vez no seré yo el que vaya a verla.   

 

Si la cosa funciona ( 2009 )

 dirigida por Woody Allen

 protagonizada por Larry David, Evan Rachel Wood, Patricia Clarkson, Conleth Hill, Michael McKean, Henry Cavill

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