La caída del Imperio Austro-Húngaro

La pequeña burguesía, la clase media española era rematadamente cursi, esos cursis blancos de los que hablase Ramón Gómez de la Serna, algo ridículos, algo pelmazos pero inofensivos, nada que ver con el hortera de transistor en la playas de Benidorm o Torremolinos buscando impresionar a las suecas de los sesenta o el hortera siniestro actual. La clase media reproducía los comportamientos de una burguesía adinerada, de una aristocracia que seguía imponiendo modas y modales; como decía  aquella tía mallorquina de los hermanos Villalonga, eran gente de medio pelo que exageraba sus modales pero al menos era educada, nada que ver con el hortera siniestro que se enriqueció con el socialismo de los ochenta y los noventa a base de especulación y tráfico de influencias, nada que ver con la mala educación, la plutografía y la profunda estupidez del hortera siniestro que venimos sufriendo,  siempre con su teléfono móvil de última generación, con sus voces, el coche de marca, el casoplón y el yate en el puerto mas feo y hortera de la costa, siempre con la especulación y las crisis económicas arrasando a los demás. 

Estamos en 1918, el srto Hurtado, mi predecesor, se dispone en soportar a tipos tan cursis y mandones , en soportar insufribles exámenes y veraneos en la costa rodeado de auténticos plastas dispuestos siempre a dar la tabarra. El srto Hurtado, Don Enrique, mi predecesor, amaba a Loli la niña cómplice de juegos infantiles y aventuras. Al srto Hurtado le van a intentar fastidiar el verano y la compañía de su Loli del alma. Allí están, la colección de cursis concentrados en hotel de costa  casi al final de la Primera Guerra Mundial. Allí están las hermanas solteronas, los abuelotes que trazan sobre mapas las distintas estrategias de la guerra como perfectos generales, ah los españoles nunca sabemos ser neutrales y siempre tomamos partido por un bando, allí están las niñas cursis con madres cursis, las parejas enamoradas, las  familias pesadísimas, los atléticos de salud y ejercicio, el ligón de playa, la dama misteriosa, y como no mi antecesor, Enriquito Hurtado y Loli, a la que un tipo con carrera de ingeniero, los ingenieros siempre han sido unos inoportunos coñazos, y su familia  dispuestos a no dejarles disfrutar de ese veraneo de costa y juegos aún infantiles. Ese último veraneo en Lindamar antes de crecer, de hacerse adultos, de olvidar los juegos  y diversiones de una infancia que siempre acaba escapándose. Así vamos. 

 Luis García Berlanga nos dibujó estos veraneos pequeño burgueses en esta divertida película sobre un argumento de Edgar Neville.   Como anécdota contar que esta película se le ofreció a una adolescente Brigitte Bardot para el papel de Loli, que aceptó, pero un problema de fechas y la poca paciencia del productor, Benito Perojo, hicieron que fuese al final Jossette Arnó quien hiciese la película.

Novio a la vista ( 1954 )

dirigida por Luis García Berlanga

 protagonizada por Jossette Arno, Jorge Vico, José María Rodero, Alicia Altabella, José Luis López Vázquez

Anuncios

3 Comments

  1. la clase media aún debe aprender que el mejor patrimonio es la cultura. Ahora bien es interesante alejarse de los culturetas de izquierda que dan ordenes un ejemplo topico la familia Bardem saludos

    1. Creo que había una clase media que a falta de dinero te daba cultura, y otra un tanto cursi. Del cultureta de izquierdas de ese mejor ni hablar, nos podrían meter en la cárcel, jajaj

      Un saludo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s