Vacaciones en Francia

Me gusta Rohmer como me gusta Woody Allen, y si menciono al director neoyorquino no es casualidad, uno y otro tienen mucho en común, el americano con ese humor tan peculiar, Rohmer con la inefable pedantería tan francesa que han terminado convirtiéndola en una obra de arte. Cierto que a veces las películas del director francés son como mirar como se seca una pintura o como crece una planta, según aquel Gene Hackman en La noche se mueve, pero aún así toda esa acumulación de diálogos de Rohmer me gusta. Creo que es uno de esos directores que han sabido concretar las contradicciones, la manera de estar en el mundo del hombre actual.

Rohmer sitúa varias de sus historias durante las vacaciones de verano, La rodilla de Claire, El rayo verde, Cuento de verano o Pauline en la playa. Personajes solitarios, personajes que mienten, autocomplacientes, de doble moral, con sus chanchullos de adultos, personajes que se perturban con una rodilla adolescente o que dejan que su vida transcurra entre el azar y la indecisión, los juegos del amor mentiroso y lleno de trampas , la soledad de nuestra incapacidad para integrarnos con los otros. Pauline, Gaspar, Delphine, Pierre, Henri, Solene, Lena, Margot, Jerome ,Claire, Laura…..en sus veraneos y en sus dudas y sobre todo en sus largos diálogos.

Cuento de verano

Cualquier elección nos compromete, no sólo con el resultado final, sea bueno o malo, sino con nosotros mismos; elegir nos define, nos descubre  una parte de nosotros que pudiera estar escondida. Si esto es así en las pequeñas cosas qué más importante será a la hora de optar por una mujer. Elegimos una mujer según nuestra forma de ser, y ahí no hay escapatoria, al final se impone lo que verdaderamente somos, sin mentiras, sin discursos ni estratagemas intelectuales. La acción nos define, ya no hay principios que nos impongan un comportamiento que nos ha podido ser útil en la ausencia de un compromiso, pero ante este, sólo triunfa nuestro verdadero yo, por miserable, egoísta, superficial o frívolo que sea.

Esto es lo que le sucede al joven Gaspar, protagonista de esta estupenda película, tres mujeres, tres posibilidades, cualquiera de ellas definirá esa manera de ser que va ir descubriendo durante el transcurso de la película pero que en ningún momento está dispuesto a asumir. Elegir es definirse como frívolo con la guapa y erótica Solene, como amigo profundo con la parlanchina intelectual y pedantilla Margot, como romántico, comprometido con Lena, ¿cómo es uno en realidad? El personaje de Rohmer se mueve en la más cómoda indefinición, en la comodidad de esperar a que el azar acabe dando una solución a las encrucijadas que se van conformando; mientras, él contempla a esas tres chicas sin que sea capaz de tomar una decisión. Entre tanto, largos discursos, largos diálogos llenos de estratagemas medio intelectuales para no permitir que el silencio nos lleve a la reflexión. El pusilánime, indeciso y algo caradura del protagonista se mueve en un mundo irreflexivo lleno de paseos, búsquedas, encuentros y diálogos inútiles que van demorando cualquier posibilidad de elección.  Todo  se envuelve en una palabrería que nunca llevan a ninguna parte salvo a la autocomplacencia y mirarse la perfecta redondez del ombligo, esperando que al final, en una pirueta del destino, la vida se recomponga. Gaspar, tal vez tengas razón, es mejor no saber quiénes somos, ni qué queremos, ni tan siquiera lo qué buscamos. Mejor dejar que la vida siga su curso sin comprometernos. Al fin y al cabo, tal vez,  la vida sea eso, buscar nada, encontrarlo todo y salir huyendo frente a cualquier responsabilidad.

Tres mujeres,  Margot, de largas conversaciones y la perfecta amiga que va a ir descubriendo el misterio, Solene  la mujer sensual, provocadora , Lena una novia más en la imaginación que en la realidad. El enamorado solitario, el torpe Romeo, el caradura, el pícaro, el tipo pasivo que se deja querer, al final Gaspar puede que sea eso y algo mucho peor un pusilánime demorando la única verdad , la necesidad de tomar decisiones.

Pauline en la playa 

         Uno empieza a entender de qué va la vida cuando descubre que hasta ese momento ha vivido en el más puro engaño, todo lo que nos contaron, toda esa moralidad que nos quisieron imponer se derrumba cuando ves que la vida adulta consiste en una pura mentira, en un sin fin de estratagemas, de toda clase de trampas intelectuales para salirse con la suya, en acumular miedos y desengaños ¡ Qué vida más tonta!

Ahí está esta Pauline adolescente con su prima Marion, a punto de divorciarse, que sueña con ese amor que le haga arder, lo malo de los amores ardientes es que al final siempre acabamos quemándonos. Un triángulo entre Pierre , Henry y Marion. Tres formas de afrontar el amor, Pierre siempre con la coartada de hombre libre, hombre no comprometido pero apasionado, Henri el amante dispuesto a darlo todo, el amor amistad. No hay que decir que Marion opta por el apasionado Pierre, y ahí empieza todo, las mentiras, los ocultamientos, las estrategias, todo pura falsedad para simplemente no asumir la verdad.

Pauline pasa su primer veraneo sin sus padres, que son sus padres y les quiere mucho, pero a los quince años los padres son los tipos más latosos y tabarras con los que uno siempre acaba tropezando. Pauline encontrará su primer amor, un amor  que ella cree que es posible, pero que pronto descubrirá que ,en esos líos de su prima Marion ,tal vez el amor sólo sea una auténtica farsa. Descubrir el mundo adulto siempre es un trauma.

Buena película donde el mundo de los adultos y sus triquiñuelas son vistos por esos ojos aún, por poco tiempo, inocentes de Pauline.

Cuento de verano (1996)

dirigida por Éric Rohmer

protagonizada por Melvil Poupaud, Amanda Langlet, Aurélia Nolin, Gwenaëlle Simon, Aimé Lefèvre, Alain Guellaff

Pauline en la playa (1983)

dirigida por Éric Rohmer

protagonizada por Amanda Langlet, Arielle Dombasle, Pascal Greggory, Féodor Atkine, Simon de la Brosse

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