El día de la langosta por Nathanael West

El fortalecimiento de la industria de Hollywood junto con la depresión del año 29 iba a llevar hasta  California un buen número de personas en busca de oportunidades en el mundo del cine, no sólo eran jovencitas aspirante a convertirse en estrellas, sino a escritores, gentes del mundo del arte, o simplemente todo aquel que de una manera u otra hubiese pertenecido al mundo  del espectáculo. Aspirantes a una oportunidad que les sacase de su penuria.

Nathanael West ,escritor perteneciente a la llamada Generación perdida también recaló en Hollywood, como tantos escritores, para convertirse en guionista. Conocedor a fondo del mundo del cine pudo contemplar esa fauna que como plaga de langosta acudía en busca de un porvenir. Si Horace Mcoy se centraba en sus Luces de Hollywood en el mundo de los extras, ahora el protagonista va a ser un dibujante, un pintor contratado para realizar el trabajo artísticos de las películas. Tod Hackett va a observar el mundo que se mueve alrededor de los estudios, el mundo transportado a California al calor de una floreciente industria. Unos seres que sólo buscan triunfar y hacer dinero a cualquier precio. En ese universo va a conocer a Faye Green, que sólo podría amar a un hombre guapo y sólo se dejaría amar por un hombre rico, aspirante a actriz, o mejor a estrella, que se gana la vida con su padre vendiendo ungüentos, ejerciendo la prostitución o en pequeños papeles de extra, el enano Abe Kusich y sus trapicheos,  o a Homer Simpson el contable abúlico de buen corazón, Tod es testigo de lo que ocurre en ese mundo de prostíbulos donde se proyectan películas pornográficas para la élite del cine, los restaurantes, las casas, testigo de un mundo en degradación, un mundo que se mueve en los aledaños de la industria soñando con triunfar en ella.

Nathanael West es autor de una corta aunque interesante obra narrativa, La vida soñada de Balso Senell , Miss LonelyHearts, Nada menos que un millón o esta del Día de la langosta.  Una narrativa que nos traza ese otro lado de la vida, la del fracaso, la soledad, las ilusiones perdidas, los corazones solitarios.

Existe una versión cinematográfica de esta novela dirigida por John Schlessinger, una película que no hace justicia a la novela, unos protagonistas que dejan bastante que desear y una realización que no acaba de convencer.

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