Camaleones

Nadie duda a estas alturas que el fenómeno antropológico y social más significativo del siglo XX es la aparición de la masa. Todos estamos dentro de la masa, las concepciones políticas y económicas nos han convertido en esa cosa indefinida que llamamos masa. Fascismo y comunismo exaltaron e hicieron partícipes de la política a la masa como elemento definidor de sus respectivas ideologías, después de la Segunda Guerra Mundial, el capitalismo continuó potenciando y articulando a las masas en su provecho. Ser o formar parte de la masa tiene grandes ventajas y por lo tanto es difícil que alguien opte por salirse de ella. Ser iguales presenta más ventajas que inconvenientes y arropados en el grupo siempre las cosas van mejor. Ortega, Canetti y Sloterdijk, ya son viejos conocidos.

Curiosamente el desarrollo de la educación,  el acceso a la cultura podrían favorecer el desarrollo individual de las personas. El acceso al conocimiento sin embargo no sólo no ha creado un pensamiento crítico sino que hoy contamos con una sociedad entregada a la masa . Afición, querencia al grupo borreguil acrítico, a las masas totales y a las masas fragmentadas, todo grupo grande o pequeño actúa con la misma energía que la masa. El cotarro, que dicen algunos, hay que estar en el cotarro, formar parte del grupo o quedarte aislado.

Ser un individualista no te libra de estar dentro de la masa, de estar en la masa no se libra nadie, nos guste o no, estamos dentro de ella .El castellano sabe perfectamente diferenciar entre estar y ser, esto a los anglo parlantes les costaba entenderlo, pero todos sabemos distinguir entre estar y ser. Entre estar en la masa y ser de la masa. Es difícil ser individualista, intentar crear un pensamiento crítico propio, el riesgo de quedarte aislado es grande, el riesgo de estar fuera, a la intemperie no es grato, el peligro de andar molestando siempre te acarrea enemistades y cierta soledad es el precio que se acaba pagando. No se puede pretender estar en un grupo y no seguir las pautas del grupo, la propia esencia y dinámica del grupo exigen que todos sus componentes caminen en la misma dirección y con los mismos propósitos.

Hoy el conocimiento está al alcance de todo el mundo, Internet es la gran biblioteca del conocimiento, sin embargo en Internet es donde una masa acrítica mejor se mueve. Afortunadamente los datos generan cierto optimismo, por ejemplo un 45% de cuentas de redes sociales están abandonadas, voces críticas entre los propios jóvenes, yo soy de otro mundo, empiezan a cuestionar el modelo. ¿ tiene sentido Twitter ¿ ¿ Facebook se utiliza con el fin con el que se creó? ¿ Por qué estar ahí? Hay gente joven que empieza a cuestionarse estos modelos o por lo menos su uso. El resultado final no sabemos cuál será, es difícil precisar estas cosas y si saldrán otras nuevas pero por lo menos empieza a haber una cierta corriente crítica entre los jóvenes con más personalidad, algo es algo.

Ahora los buitres carroñeros del marketing se han inventado al Comunity Manager, una especie de relaciones públicas de discoteca y el charlatán de feria de toda la vida, Community Manager, el jefazo de la manada, el jefazo del rebaño o de la secta. No deja de ser curioso como se estructuran en eso de las redes sociales está el jefazo, los acólitos a sueldo y los tontos de solemnidad, todos dispuestos a difundir una marca, la variante es que el jefazo cobra, los acólitos a sueldo reciben algunas dádivas, ya saben una mochila de propaganda, unas entradas gratis, un descuento, y los tontos de solemnidad lo difunden gratis porque así se sienten dentro del grupo y le entran unos cuantos seguidores en sus páginas de face o twitter.  La configuración del rebaño cibernético planificada por los de siempre. Ah y los centros de formación intentando hacer caja con el nuevo negocio. No caigan en la trampa, sean personas no borregos. Y desconfían del niño de la mochilita o de la niña toda simpatía que continuamente hacen propaganda, están ahí para venderles la moto, nada más, yo incluso creo que son robots programados.

Desconfío de los rebeldes integrados, de los neo underground de vestimenta y palabrería, hay una pura contradicción, hablan de determinadas cosas y luego se comportan como la contraria. Hablan de rebeldía pero consumen en grupos multinacionales, hablan de contracultura pero compran en centros controlados por la cultura oficial, hablan de cine de autor y van a cines, como las salas Renoir, que no dan más que basura por muy VO que sea, todo me parece tan contradictorio, tan de masa, porque incluso la falsa rebeldía forma parte de la actitud del camaleón y de la masa. Ya lo decía Gregory Corso estamos atrapados en una montaña de mierda. Ser consciente de ello es el primer paso para por lo menos intentar sacar la cabeza y respirar.

Zelig fue una película controvertida cuando se estrenó, más por  sus rasgos formales que por su contenido. Era y es una película atípica en el cine actual, una ficción narrada con la forma y las estructuras de un documental situado en los años treinta. Era una película rara y para algunos difícil de ver. A mí me sigue gustando.

¿Por qué alguien se convierte en un camaleón? El hombre masa es un hombre camaleón por principio, eso es evidente. Vean a un grupo, si el núcleo empieza a vestir de una manera todos seguirán esa moda, si el grupo ve una serie todos verán esa serie, o leerán ese libro. La aceptación viene dada por el grupo, y ahí todo somos camaleones, nos acoplamos, nos asimilamos, queremos ser aceptados, necesitamos sentirnos queridos, admirados, comprendidos, arropados, nos adaptamos a este o al otro grupo según me sea conveniente, las habilidades de un camaleón son múltiples, y las excusas también. Comprendo a los camaleones que lo son por buscar el cariño y la aceptación, no es fácil estar solo, a la intemperie y en el vacío, no es fácil aunque sí es más grato que someterse a los dictados del grupo. Yo desprecio más al camaleón trepador, al que dice en cada momento lo que más convenga a sus objetivos, estos camaleones son los más peligrosos, suelen morder, y no les importa causar estragos. La mentira y el engaño son sus armas favoritas. Ahora los camaleones trepadores hacen de las suyas en las redes sociales .

No he hablado de la película Zelig, bueno pues va de esto de los que necesitan estar siempre acoplados , adaptados, del hombre masa,  hoy hablaría de los conectados a eso que llaman redes sociales. Eso sí con el humor de Woody Allen que siempre quita algo de hierro al asunto.

Zelig ( 1983)

dirigida por Woody Allen

protagonizada por Woody Allen, Mia Farrow, Gale Hansen, Stephanie Farrow, Garrett Brown, Mary Louise Wilson, Sol Lomita

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