Cuestión de imagen

Nos guste o no lo que importa es la imagen, en el mundo en que vivimos lo primero lo más importante es la imagen. Podemos argumentar que lo importante es el interior de las personas, cómo sean o su parte espiritual, podemos intentar no dejarnos influenciar por lo superficial de un envoltorio, pero al final en realidad sólo somos como los demás quieran vernos, como los demás nos vean. Da igual todo lo que digamos, o los actos que realicemos, somos la imagen que proyectamos hacia el exterior. Hay gente con aspecto sospechoso y dará lo mismo que sea una bellísima persona seguirá siendo el sospechoso al que le paran en todas las aduanas y  nosotros nos apartamos de él en el metro. Otra gente sin embargo siempre parece darnos confianza aunque sea el mayor sinvergüenza del mundo. Somos nuestra imagen por muy injusto que esto parezca. Hay gente que, con una preparación estupenda,  nunca consiguen un puesto de trabajo, no superan la entrevista por la imagen que dan, injusto, pero es así, esa primera impresión que damos es la que hará que se nos abran las puertas o se nos cierren sin ninguna posibilidad.  Es lo que Kosinski nos plantea en esta obra, en la sociedad de la imagen, sólo triunfa la imagen.

Esta novelita,  que en un primer momento se lee con la sonrisa en los labios,  dibuja la sociedad moderna como un cúmulo de necedades que nos lleva a aceptar la impostura sin ninguna clase de cuestionamiento. La impostura ha sido tratada en numerosas obras narrativas desde Gogol, a la espléndida Thomas el Impostor de Cocteau, a las novelas de Max Frisch o las modernas impostura de Vila Matas, sin embargo en todas ellas siempre existe esa conciencia de impostura en el protagonista bien para sacar provecho, Gogol, Cocteau, bien por la confusión de la sociedad Max Frisch, bien como impostura estética y literaria, Vila Matas. En esta novela de Kosinski la impostura no es apreciada por nadie, salvo por el lector, ni Chance es un impostor consciente ni la sociedad se percata de que no es lo que aparenta, creando así la confusión.

Chance es una especie de anormal que ha pasado toda su vida en el jardín de la casa de su señor, no sabe leer ni escribir, su universo es el jardín que cuida y la realidad se reduce a la pantalla de un televisor. Todos sus conocimientos, todo su comportamiento, incluso los gestos han sido aprendidos a través de la pantalla, única conexión con el mundo real que mantiene . Carece casi de sentimientos   y es incapaz de mantener un comportamiento normal. El día que muere su señor debe abandonar la casa y lanzarse al mundo completamente indefenso, pero Chance tiene un arma que le va a permitir triunfar, su aspecto, usa trajes de los años veinte heredados del su señor, pero como la moda es cíclica ahora está plenamente de actualidad, su aspecto meditabundo, producto del vacío mental, la tranquilidad que transmite a los demás, y sus frases sobre el jardín y la jardinería, que todos toman como metáforas de la realidad, le van a llevar al triunfo social. Hoy los memos triunfan más que las personas inteligentes. Ya Moratín acuñó el término de eruditos a la violeta, o los árabes la del burro cargado de letras, ahora podemos hablar de memos cargados de frases, gente ignorante e inculta incapaz de moverse en la vida o reflexionar sobre la realidad pero que son capaces de con unas frases o unos poemitas impresionar a los más tontos. En una sociedad de memos los más tontos acaban imponiéndose. Internet es una buena muestra de ello.

Un fortuito accidente al ser golpeado por el coche de la Señora Rand, esposa del magnate Rand, amigo del presidente de los EEUU e influyente en la política nacional , le permite introducirse en casa de este matrimonio que le acoge con gran simpatía. A partir de ahí, introducido en los más altos círculos de la política, Chance va a conseguir la fama. Vemos desfilar a todos los estamentos de la sociedad en esta novela desde el presidente de los EEUU, a la prensa, la TV, abogados, diplomáticos, y todos quedan gratamente impresionados por la presencia de Chance y la simpleza de sus comentarios . Vemos lo que queremos ver, y entendemos lo que queremos entender.

Claudio, salvó la vida y llegó a emperador porque, a pesar de sus dotes y actividad intelectual, los que le rodeaban le veían como un borrachín tullido y tartamudo, como un tonto inofensivo. El protagonista de esta novela de Kosinski es todo lo contrario, un anormal que no sabe leer ni escribir, que ha pasado toda su vida en un jardín y la única percepción de la realidad es a través de la televisión, pero su presencia y sus palabras enigmáticas hacen que los demás le vean como una persona inteligente y atractiva, alguien que llegará a lo más alto de la política. La comunicación que establece Chance con el resto del mundo no se basa en lo que dice sino en lo que los demás quieren creer que dice.

La novela Desde el jardín (1971) de Kosinki, nos lleva a reflexionar sobre el modelo de sociedad en que nos movemos, el aislamiento en universos propios y limitados, la percepción de la realidad a través de las imágenes televisivas, ese homo videns del que habla Giovanni Sartoris, una realidad y una información que lejos de llevarnos a la posibilidad de reflexionar nos va convirtiendo en una masa amorfa sin capacidad de reaccionar. Una sociedad educada en la imagen televisiva que nos reduce a la estupidez más absoluta. Chance es el ejemplo, extremo si se quiere, de este homo videns, que Kosinski ya percibía en los años setenta. Pero también es una crítica de una sociedad que se deja arrastra por la imagen y por los mensajes vacíos. Los más tontos son capaces de llegar a dirigir naciones con unas cuantas frases y su imagen. La televisión y ahora eso de las redes sociales nos han reducido a eso, a una masa que piensa según eslóganes publicitarios y a través de modelos creados para impresionarnos, a partir de ahí, cualquier anormal puede ser votado en unas elecciones. Los políticos son, como dijo alguien, una simple valla publicitaria, un eslogan y una imagen, nosotros sólo masa televisiva que les aupa al poder. No importa que el rey esté desnudo, lo que importa es estar en el cotarro, no salirse de la masa, ni ser anatemizado por el grupo.

Jerzy Kosinski ( 1933-1991) escritor y guionista de origen polaco, alcanzó la fama con sus obras de tono autobiográfico, El pájaro pintado (1962 ), Pasos ( 1968 )  o con esta Desde el jardín ( 1971). Se suicidó en 1991.

En 1979 dirigida por Hal Ashby y protagonizada por Peter Sellers y Shirley Maclaine se llevó a la pantalla, con guión del propio Kosinski, la novela Desde el jardín con el título de Bienvenido Mr Chance. La película sigue bastante fielmente la novela del autor polaco.  Destacar la actuación de Peter Sellers que da un Mr Chance único.

Bienvenido MrChance (1979)

dirigida por Hal Ashby

protagonizada por Peter Sellers, Shirley MacLaine, Melvyn Douglas, Jack Warden, Richard Basehart,

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