Tom Doniphon, el hombre que mató a Liberty Valance

Nos resistimos a  reconocer la decadencia, pero todo tiene un final, los hombres y las civilizaciones. Ni Tom Doniphon ni Liberty Valance tienen cabida ya en este mundo, ahora lo que se lleva es otra cosa, el buen rollito de los Ransom Stoddard. Es mejor ser un aprovechado que un asesino, mejor tener trampas jurídicas y un manual de comportamiento que un revolver. No caben los códigos de honor, a los débiles y a los tipos con gafas no se les pegaba, y las mujeres de tu tamaño, de tu misma valía nada de niñas para manejarlas a tu antojo, nada de asalta cunas, no vale todo. Ransom Stoddard, no mataste a Liberty Valance, tu conciencia repelía cualquier acción que se saliese del código penal, pero bueno ya que pasó porqué no aprovecharse. El mundo es tuyo y de tus herederos, los Doniphon están pasados de moda, ahora el buenrollito twittero es lo que se impone, las grandes galopadas por el Monumental Valley son de otras épocas, un duelo al sol sólo es una ordinariez pensada para tipos desfasados, hoy los duelos se hacen por Internet y nadie entra en un bar mirando de reojo y conquistando a la chica de grandes ojos y sonrisa provocadora. La vida es más sencilla, basta un mensajito, basta un guiño cibernético y ya está todo. Los Ransom Stoddard de este mundo son los grandes triunfadores, es sencillo basta no tener mucha conciencia y aprovechar las oportunidades.

Nunca me gustaron los tipos con delantal, ni los que escupían grandes palabras, los charlatanes siempre son multitud. Sabías bien que tu mundo dejaría de existir en el momento que aquel tipo apareció en el pueblo, era el progreso, bonita excusa, para justificar el final de la vida. El progreso es siempre la coartada de los cobardes y de los mierdas. Son los nuevos tiempos, tú estás fuera del mundo, jugar a viejas glorias sólo conduce a la melancolía. Todas las miradas se pierden ya entre las cuatro casas de un maldito poblado, dónde quedaron los desiertos y las cabalgadas y las locuras de un valiente, y dónde la galantería de un oficial de la caballería azul. Todo se perdió el día en que los Ransom Stoddard aparecieron con el progreso bajo el brazo. Bonita historia la del progreso, progresamos tanto como en ese círculo maldito y condenado de la odisea de Kubrick. Cuando despertó, el dinosaurio seguía allí, certificó el amigo Monterroso. Siempre la excusa es el progreso, cualquier barbaridad, cualquier pérdida de identidad se resuelve con una loa al progreso. Ya va quedando poca vida y mucha palabrería, el verbo se encarnó en el eje de la mentira. Tú y yo, Doniphon preferimos a los Liberty Valance, a las mujeres valientes y a  las flores de cactus salvajes y efímeras, que a  las falsas rosas del progreso. Hoy, en todas las cantinas del mundo beberemos el amargo whisky de la derrota por el hombre que mató a Liberty Valance, por ti Tom Doniphon el último valiente.

El hombre que mató a Liberty Valance (1962)

dirigida por John Ford

protagonizada por James Stewart, John Wayne, Lee Marvin, Vera Miles, Edmond O’Brien

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2 Comments

  1. Indudablemente un clásico de altura. Y que plantea el progreso y el inicio de una era donde la política de los charlatanes, acabara con la de los hombres que hablaban poco y hacían cosas. Tiempos modernos, con todo lo que eso conlleva. Saludos

  2. Sí malos tiempos para la lírica , para los héroes y para los individualistas, menos mal que nos quedan las películas de Ford para consolarnos.

    Un saludo, muchas gracias

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