La chica de la fábrica de cerillas

No es casualidad que en las anteriores entradas hablase de Bresson y de Melville, es difícil pensar en le cine de Aki Kaurismaki y no pensar inmediatamente en los dos creadores franceses, especialmente en Robert Bresson y en su cine cargado de elocuentes silencios, miradas y detalles, el cine sonoro ha inventado el silencio.

No son necesarios los efectos especiales para hablar de sentimientos, frustraciones, soledad, desencanto, rutina alienante, incomprensión y como siempre el silencio. No sé a veces pienso que en un mundo en el que todos aspiran a ser triunfadores, en el que todos se mueven por el éxito, la fama, la popularidad, es complicado intentar presentar ese otro mundo de los perdedores, de aquellos que se quedaron fuera de la vida, en mitad del silencio, de la soledad, carentes de cualquier afecto, de cualquier posibilidad de recibir el mínimo gesto de comprensión. La felicidad, esa gran entelequia, parece negada de forma permanente a determinadas personas.

El cine de Kaurismaki es un cine de perdedores, de seres a la deriva, por eso es complicado hablar de él sin ruborizarse;  en un mundo en donde hoy el triunfo es la meta, no son personajes agradables.  Esta chica, Iris, es especialmente amarga frente a otros perdedores del cine del director  finlandés que encuentran alguna esperanza aunque sea en una caricia, en un encuentro, en una mirada, Iris está aislada por la basura que la rodea, por un trabajo mecánico, por una familia  para la que apenas cuenta sino es para ser explotada. Un fugaz encuentro sexual con peores consecuencias que las previstas,  una sociedad sin más referentes que el más puro egoísmo, el individualismo y la indiferencia más extrema precipitarán la acción. No es casualidad hablar de Iris después de hablar de la Mouchette de Bresson, dos seres sin más destino que la propia destrucción , aquella niña francesa a través de un suicidio  como en un terrible juego infantil y esta Iris a través de la venganza como única descarga. Y la música, esas canciones como contrapunto marcando el desarrollo de la historia.

Una película desoladora.

 

La chica de la fábrica de cerillas( 1990) 

dirigida por Aki Kaurismäki

protagonizada por Kati Outinen, Elina Salo, Esko Nikkari, Vesa Vierikko, Silu Seppälä

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