La leyenda

Murieron como perros. En una hondonada con el miedo pegado al paladar reseco de polvo y sangre . Murieron como perros por la ambición, el racismo y la soberbia de un coronel fuera de la realidad y del mundo. Murieron solos sin testigos ,sin gloria, sin historia . No hay más verdad que una muerte inútil sin honor ni puesta en escena.

Esa es la realidad. Lo otro es John Ford : un carruaje camino del vacío en medio del paisaje agreste, seco, duro del Monument Valley, un coronel  y una chica rubia, un teniente y unos sargentos hechos de valor, de coraje y de whisky. Un destacamento militar en medio de la nada,  el reencuentro, la viejas cuentas pendientes, el valor y el honor de los apaches, los políticos corruptos, la ambición y la soberbia, una historia de amor entre la chica rubia con cara de niña y el teniente, el baile que nunca puede faltar, las mujeres despidiendo a sus maridos camino del matadero, el honor del regimiento ,  y al final la muerte como el último acto heroico de una gran película. Entre la realidad y John Ford nos quedamos con John Ford. 

En aquel cine del colegio de los sábados por la tarde descubrí a John Ford y con él al cine.

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