Toni Leblanc

Nadie como él escenificó el timo de la estampita. Había un Madrid castizo con tipos vestidos de mono que hablaban así como él, con esa chulería del Rastro o de Tirso de Molina, de Embajadores, que bien suenan esos barrios,  había un Madrid castizo medio chuleta  e ingenioso en la barra de los bares, en las tiendas de ultramarinos o en los talleres mecánicos. A Toni Leblanc le tocó esa época de comedia facilona, a veces ñoña pero él siempre daba el tipo de medio chuleta y enterao de cómo funciona el mundo. No sé la causa pero esas películas Los tramposos, Los que tocan el piano, Las que tienen que servir, Historias de la televisión con Conchita Velasco cantando su famosa Chica Ye-Ye, todas esas películas siempre las tengo asociadas a los cines de verano de mi infancia, no sé si es que no ponían otra cosa o simplemente es una distorsión de la memoria pero siempre están asociadas a esos cines al aire libre en la costa con bocadillo, patatas fritas y coca cola, entonces no había guarderías, ni canguros ni los abuelos se hacían cargo de nosotros así que nos metían al cine, una gran ventaja. Tal vez no hizo grandes películas pero eso da igual Toni Leblanc, como Conchita Velasco, Antonio Ozores, Manolo Gómez Bur, Laurita Valenzuela, Laliy Soldevilla, y otros muchos forman parte de ese paisaje de  cine de mi infancia, y ahora sigo disfrutando, si veo alguna de sus películas, con ese chuleta madrileño, al fin y al cabo Toni nació en el Museo del Prado, ¿se puede ser más chulo? Y cuidado Dios con las estampitas.

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