El año que murió Michael Curtiz

michael-curtizEl año en que murió Marilyn como en una jugarreta del destino moría también Michel Curtiz. El viejo Hollywood de los grandes estudios, de las estrellas luciendo en lo más alto del firmamento fenecía ante los nuevos tipos franceses y las nuevas tendencias autoriales. El director es la estrella titularía, años más tarde, Peter Bogdanovich su libro. Pero Curtiz no era estrella de nada sino uno de esos magníficos directores de estudio que nos brindó grandes películas. El director de una de la películas míticas de aquel Hollywood, Casablanca, se aunaba con la más alta estrella que diese en mundo del cinematógrafo en aquel año de 1962. Marilyn nunca trabajó con Curtiz.

No sé si a estas alturas en el que todo se olvida las películas de Michael Curtiz se siguen viendo, supongo que salvo los que crecimos con ellas y algunos curiosos esas películas no pueden competir con los videojuegos, los 3-d, las fantasías ridículas de los crepúsculos, los juegos del hambre, de tronos, todo son juegos estúpidos, las sordidez de las mamarrachadas, las series de moda y los culturetas pedantes y snobs. Hoy la moda no acompaña a según qué directores, ni a según qué escritores, la moda es una dictadura terrible contra la que no se puede combatir, y me temo que Michael Curtiz nunca estará de moda.

De vez en cuando alguna cadena nos ofrece una película del bueno de Curtiz, Dodge City vi hace poco en no sé en qué canal, allí Errol Flyn lucía el revolver de un sheriff luchando contra los malvados de siempre, Errol  Flyn siempre será El capitán Blood o en El halcón del mar, enamorado de aquella Olivia de Havilland de aspecto monjil y alma de casquivana. Olivia y Erroll formaron casi pareja de hecho en el cine, Robín de los Bosques, La carga de la caballería ligera, Camino de Santa Fe o la ya citada, Capitán Blood, anteriormente. Olivia de Havilland esa actriz un tanto cursi y mujercita blandengue que nada tenía que ver en la realidad, y que el bueno de Flyn, borracho y pendenciero en la vida real, se rendía al amor ante la mosquita muerta de la Havilland en cualquiera de sus películas.

Curtiz hizo una serie de excelentes películas y trabajó con un puñado de actores de ese Hollywood que como decía Billy Wilder si no podías contratar a Clark Gable porque estaba rodando otra película te ofrecían a Spencer Tracy o a Cary Grant, aquel mundo de grandes actores concentrados en la pequeña parcela de Hollywood es el que iba a desparecer poco a poco. Curtiz era una garantía de que cualquier película sería una buena película. Ahí está ese musical para mayor gloria del histriónico de James Cagney en Yanquee Dandy, o el ganster de siempre en Ángeles con caras sucias o esa película entre comedia y drama patriótico que es Capitanes de las nubes. La nómina de los actores está ahí John Wayne enLos Comancheros, G. Robinson en Kid Galahad con una excelente compañera como Bette Davis, Burt Lancaster en El hombre de bronce, Alan Ladd enEl Hombre en la redoEl rebelde orgulloso; Paul Newman en Para ella un solo hombre , Kirk Douglas en la magnífica El  trompetista, Humphrey Bogart en Casablancao enNo somos ángeleso el mismísimo Elvis Presley en El Barrio contra mí y de sus actrices Jean Simon en Sinuhe el egipcio, Joan Crawford en la estupenda Mildred Pierce sobre la novela de James M. Cain, Sophia Loren en Escándalo en la Corte, Lauren Bacall en El trompetista, Ingrid Bergman en Casablanca ,  Doris Day en Te veré en mis sueños El trompetista o la inigualable Bette Davis. Mejor o peor si algo tienen las películas de Curtiz es que son variadas y entretenidas, y por mucho que digan siempre tienen un toque personal inconfundible.

Pero la película que le mantendrá en la nómina de  los mitos es  Casablanca, ahora no sé qué aniversario se celebra. Es bien conocida, todos hablan de ella, es esa película que lo tiene todo, aventura, romance, intriga, guerra, amistad, cinismo, frases para la posteridad, Ingrid Bergman, Bogart,  una canción más que conocida y  Siempre nos quedará París. Ahora los enterados pedantotes y snobs  salen diciendo que está sobrevalorada, incorregibles en su estupidez.

Curtiz siempre es uno de los directores que jamás se pueden olvidar, cuando niño he sido aquel Robín de los bosques que saltaba de árbol en árbol, el Capitán Blood al abordaje, el defensor de todos los honores cargando contra los cañones rusos en Crimea, quién no posó como Humphrey en Casablanca esperando que apareciese una radiante Ingrid Bergman, quién no ha buscado la blue note, quién no ha sido ganster, aviador o rockero de barrio, aquellas películas de sobremesas de televisión los domingos por la tarde ocuparon parte de mi infancia y de mi adolescencia, y ahora nunca hago ascos a una buena película de  Michael Curtiz, sé que nunca me defraudará. ¿Quién no ha soñado  con el cine? Yo aún sigo soñando con que la aventura aún es posible y las películas de Curtiz siempre ayudan.

Curtiz Robín de los bosques

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