Atraco a las tres

atraco-a-las-tresEl año que murió Marilyn un grupo de empleados de banca en solidaridad con su cesado director y hartos de bajos sueldos y de trabajar para nada planean unos de los golpes más divertidos de la historia del cine español.

Galindo, el cerebro de la operación, seguramente también habría perseguido a Marilyn repitiéndole su famosa frase , aquí un amigo, un esclavo, un siervo que repetía a la guapa Katia Loritz cada vez que la vedette visitaba el banco.

España no ha cambiado mucho, es el país de los enterados, de los espabilados, de los listos, capaces de construir un cohete con unas cuantas piezas de deshecho o de planear un golpe a la mismísima caja fuerte de un banco. Ahí está Galindo ( José Luis López Váquez) que parece un sesudo jefe de banda de atracadores entrenado en las series negras de Hollywood y con él toda su banda un grupo de perezosos empleados dispuestos a secundarles en sus fantasías. Martínez el conserje ( Cassen) , Enriqueta la secretaria ( Gracita Morales), Benítez, Cordero y Castrillo, empleados ( Manuel Aleixandre, Agustín González y Alfredo Landa, respectivamente), una banda dispuesta a solidarizarse con Don Felipe el cesado director ( Jose Orjas) y acabar con la tiranía del nuevo director don Prudencio ( Manuel Diéz González) y entre todos como clienta a quien tiene rendido al pobre Galindo Katia Durán ( Katia Loritz) . No sé si siguiendo los magisterios de los gansters de Atraco perfecto de Kubrick o las aventuras de Rififi de Dassein, pero este singular grupo planeará arreglar su vida atracando el banco donde trabajan.

La vida es anodina y nos relega a trabajos mecánicos, sin más aliciente que un sueldo e ir tirando entre fantasías. La banda de Galíndez, los sufridos españoles de aquella España del desarrollismo tecnocrático, entre el plan de estabilización, planes Badajoz, pantanos, Opus Dei, primeras turista rubias y provocativas, reformas de prensa, cierto aperturismo, automóviles y fútbol no tienen otra que poder vivir una fantasía al estilo de aquellas películas de cine negro y salir de su vida repleta de penurias de penurias.

Ahí están cada uno en su estilo, soñando con un mejor porvenir. Una mujer fatal a lo Gracita Morales o un conquistador juerguista como Manuel Alexandre, cada español de entonces con un sueño que por un momento le sacase de su vida cotidiana. Al final, como no podía ser de otra manera, el mundo al revés vuelve a la normalidad.

atraco a las tres cartel

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