Lolita

lolita-1962-02-gTal vez los genios simplemente tiene  esa intuición de presentir a partir del presente lo que nos puede deparar el futuro. Nabokov escribió su Lolita como un caso de pedofilia, la tensión de la novela se centra en los sufrimientos del profesor obsesionado por las impúberes chicas con las que se va tropezando. Nunca me ha gustado Nabokov, y no entro en cuestiones de valores literarios, simplemente me aburre y me interesan poco sus historia ni Ada o el ardor o Pálido fuego ni esta Lolita. Sin embargo cuando un tipo genial como Kubrick toma el material literario del ruso y lo transforma en su película está creando algo totalmente nuevo, algo que en aquel año de 1962 ya se empezaba a intuir y que se ha ido consolidando hasta nuestra época.

Hoy las lolitas se encuentran en todas las vallas publicitarias , en los anuncios televisivos o en los desfiles de moda ,la exaltación de una sexualidad extremadamente joven , la potencia erótica de la juventud que destrona, margina y anula a las mujeres que ha superado la edad joven. El estereotipo de lo joven en plenitud de su triunfo. La Lolita de Kubrick ya no es un caso patológico de pedofilia sino la atracción y el triunfo de la joven sexualidad. Aquel año de 1962, Kubrick anunciaba ya el triunfo de lo joven frente a al mundo adulto que hasta entonces había ostentado el poder. Lo joven se mostraba vigoroso, atractivo y capaz de dominar el mundo.

Lolita no es la inocente niña de doce años frente a la mirada del pedófilo Humbert, ahora es una niña-mujer que conoce todo su poder de entablar un juego en el que se sabe vencedora. La lolita de catorce años de Kubrick sabe que su único poder para alcanzar la libertad es esa atracción sexual que puede despertar en los hombres. Kubrick plantea la película a partir de cuatro participantes en un juego en el que todos acabarán destrozándose mutuamente.

LolitaLolita desafía con su impúdica sexualidad, algo vulgar y grosera, a su madre entrada ya en un cierta decadencia, Selley Winters  no es la mujer aún atractiva de la novela sino una pueblerina vulgar que intenta parecer  sexualmente atractiva frente a su rival más próxima, su propia hija; en medio un escritor cercano a los cincuenta ,cuando James Mason acepta el papel tiene ya cincuenta y tres años, que se ve atraído por la sexualidad de Lolita, por la posibilidad de volver a alcanzar la plenitud de la juventud. Desde el primer momento hay esa atracción sexual, erótica, al contrario que la obsesión  pedofila  sobre la impúber protagonista de la novela del ruso. El escritor, protagonista de la película de Kubrick,  cae atrapado por el sexo entre vulgar, descarado y provocativo de esa niña mujer que va a desarrollar todo su poder de seducción. Humbert es el hombre objeto, un juguete en manos de una adolescente que conoce bien como usar sus armas en su provecho. Un juego entre tres que se completa con la presencia un tanto extravagante, a veces confusa de Quilty, una especie de aprovechado, la permanente amenaza,  el hombre de la televisión que domina perfectamente ese mundo de adolescentes, que sólo ve en Lolita una de esas fan con las que pasar un buen rato. Humbert y Quilty son los dos polos opuestos, uno es el juguete de Lolita, mientras Quilty jugará con la niña a su antojo. Dos realidades, seducción y al mismo tiempo cierta sumisión. Kubrick planteaba los dos extremos como únicas posibilidades de una adolescente cuyo exclusivo poder es una sexualidad joven y descarada. El manso Humbert y el aprovechado Quilty, frente a frente.

lolita-james-mason-peter-sellers1Hoy las lolitas dominan y al mismo tiempo son dominadas,  explotadas por el mundo del espectáculo, de la moda, de la publicidad, incluso de la prostitución y la pornografía,  al mismo tiempo que se saben poderosas en cuanto a su capacidad de seducción y de atracción. Todo esto la publicidad y los departamentos de marketing lo han entendido muy bien y no escatiman a la hora de promocionar esa imagen de una sexualidad de lo excesivamente joven. Una sociedad que se escandaliza y persigue la pedofilia y sin embargo contempla complaciente las imágenes publicitarias llenas de lolitas, una contradicción o una hipocresía más del mundo en que vivimos, qué más da mientras deje buenos dividendos.

En 1962 moría Marilyn y nacía Lolita, creo que salimos perdiendo.

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