La soledad del viaje

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Estaciones de ferrocarril, cuartos de hotel, calles desiertas, cafeterías nocturnas, la soledad, el vacío del tránsito constante, del viaje como metáfora de esa huida hacia adelante, siempre en un espacio donde no hay posibilidad de asentarse. Viajar en el vacío sin más referencia que el constante deambular en un tiempo y en un espacio que sólo da lugar a encuentros esporádicos, breves, apenas una conversación, un encuentro sexual, para después seguir con ese vacío. La vida siempre en tránsito. Película compleja de un viaje permanente, el viaje, no de formación ni de placer, sino como una forma de exilio. Unos personajes que aparecen en breves momentos para relatarnos su soledad, su falta de cariño, pero también esa historia europea de ignominia que aún perdura en la memoria.  La vida moderna de breves encuentros, de la imposibilidad de construir una vida , todo se queda en esas conversaciones en un andén, en un café, mientras se espera que parta el próximo tren; la vida amorosa se reduce a encuentros sexuales en los hoteles, entre ciudad y ciudad, no hay amor sólo la posibilidad de llenar la soledad de los vacíos cuartos de un hotel. No hay ni hogar, sólo hoteles. Dentro de un rato haremos el amor y tú te volverás a ir, en eso se resume casi una vida en una búsqueda infrucutuosa de un lugar en el que construir un futuro.

Película difícil de ver para los que no sean muy aficionados a este tipo de cine, a la frialdad de unos planos que recuerdan sobre todo a Dreyer, esa mirada al vacío en las conversaciones, los planos fijos, la permanente soledad en el espacio de la protagonista, la mirada hacia el exterior donde la gente se mueve; una película que se demora en una calculada lentitud como captación del tiempo. Pero al final, como sólo el arte es capaz de mostrar, la vida en su parte más dura, en la parte de un caminar siempre como exiliados frente a una realidad que no nos complace. Sometidos a la brevedad de un tiempo en constante fuga.

Película, como todo el cine de esta magnífica directora, complicada, pero más que interesante. Sólo para los muy aficionados a este tipo de cine.

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Les rendezvous d’Anna ( 1978)

dirigida por Chantal Akerman

protagonizada por Aurore Clément, Helmut Griem, Magali Noël, Hanns Zischler, Lea Massari

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