Quijotismos

coronel-blimp cartelA los españoles nos gusta mucho eso de andar a voces proclamando nuestro quijotismo, pero nada más falso, Don Quijote es una rara avis dentro de la sociedad española. Los españoles en el mejor de los casos somos herederos de la sensatez femenina de la sobrina y del aya de Alonso Quijano, de los barberos, de los bachilleres Carranzas, de los sacristanes y curas que en cuanto te descuidas te queman la biblioteca en nombre de las sanas costumbres; y en el peor de los casos, casi la generalidad, somos los herederos de Lázaro de Tormes dispuestos a cargar con la barragana del poderoso con tal de situarnos bien, herederos de los Trapazas, los Marcos Obregón , los Estebanillo González, de las Justinas, las Teresas del Manzanares o de aquellas Harpías de Madrid, bachilleres de Patios de Monipodios y Licenciados en los márgenes sopistas de la Universidad de Alcalá. Somos herederos de esa sociedad que retrata Gracián en su Criticón o el propio Cervantes, somos los eternos graciosos riéndonos de los pobres, los tullidos, de las desgracias de los demás, envidiosos y recelosos del vecino, somos los poderosos que gastan bromas a pobres diablos por el único placer de divertirse; somos el mundo hortera de las apariencias, del presumir, del soldado fanfarrón y del hidalgo pobre. España ha sido y es un país miserable, y en las sociedades miserables se reproducen con facilidad el pícaro, el enterado, el paseante por los aledaños del poder , de los listos de siempre , de los sopistas y los pobres de solemnidad, pero raramente Don Quijote.

Alonso Quijano es un hidalgo de gotera, anclado en un villorrio manchego que simplemente se aburre y huye de la monotonía de la vida. Alonso Quijano se reinventa, como dicen ahora los modernos, en un personaje fuera de lugar y época, la España de Cervantes ya no es la España imperial, sino la de las estúpidas soluciones de los arbitristas, de los pícaros, de la aristocracia suntuosa, y de un pueblo agotado en un buen número de guerras inútiles. Alonso Quijano inventa una fantasía que le hace salir de su aburrimiento, una fantasía de nobles ideales , amor intenso y aventuras. Alonso Quijano transformado en Don Quijote es un reaccionario que cuestiona una sociedad sin valores, una sociedad incapaz de creer en el amor que todo lo transforma, incluso a una garrula como Aldonza Lorenzo en noble dama Dulcinea. Don Quijote es un reaccionario que se enfrenta a una sociedad que hace tiempo no cree en nada, una sociedad vacía frente a los viejos ideales de una caballería ya enterrada.

coronel blimp jovenHoy nadie se atrevería a definirse como reaccionario, no está bien visto, sin embargo tal vez hoy la única postura con cierto sentido es la de reaccionar contra la sociedad que viene implantándose. No sirve de nada, como no servían las cabalgadas ridículas del hidalgo manchego, pero al menos sabremos que somos nosotros frente a la masa borrega que sigue los dictados de la moda, de los discursos demagógicos y las tecnologías indefinidas.

coronel blimp dueloEn Inglaterra la recepción del Quijote enseguida tuvo un gran éxito, no hay que olvidar que los últimos gentleman hablan el inglés de la metrópolis y creen en el fair play del deporte y la caballerosidad en la derrota. Esa es la propaganda claro está. Pero Inglaterra es un país que ha sabido mantener sus tradiciones y ocultar sus vergüenzas que ha transformado en glorias patrias. Chesterton es uno de los reaccionarios más inteligentes que han dado las letras y como tal ha sabido exaltar la figura de Don Quijote, tanto en aquel Napoleón de Notting Hill como en su Regreso de Don Quijote. Por lo tanto no es de extrañar que el coronel Blimp, sólo pueda nacer en Inglaterra como el último representante de nobles y elevados ideales, el último reaccionario en medio de una sociedad que evoluciona hacia modelos burgueses. El coronel Blimp cree que al mal sólo se le puede combatir con el bien, que el honor es el último refugio de la civilización y que la palabra dada es sagrada. Blimp ciertamente está fuera del mundo moderno con el nazismo a las puertas y una sociedad que empieza a presentir que siempre es mejor jugar con ventaja. Los caballeros ya no se baten en duelos de honor ni se tiene compasión con el vencido. Blimp es un desfasado, fuera de juego, un idiota idealista que, frente a la sociedad utilitaria de implantación burguesa, aún cree en nobles ideales. Blimp aparece como un pobre militar cargado de trasnochadas ideas , un tipo ridículo en medio de una sociedad que ha hecho del pragmatismo el único ideal. El último reaccionario.

Interesante película dirigida mano a mano por Michael Powell y Emeric Pressburger, basada en unas tiras cómicas sobre este singular coronel , y que retrata la evolución de la sociedad desde la Belle Epoque hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Una sociedad que evoluciona desde la caballerosidad al pragmatismo a la hora de conseguir sus objetivos. Blimp se nos presenta como un reaccionario, un militar desfasado en mitad de una sociedad que ya no comparte sus elevados ideales. Un Quijote en medio de una sociedad que que se va despojando de cualquier atisbo de idealismo.

coronel blimp viejo

Coronel Blimp(1943)

dirigida por Michael Powell, Emeric Pressburger

protagonizada por Roger Livesey, Anton Walbrook, Deborah Kerr,

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