Desayuno con diamantes: la película que es

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Audrey Herpburn no es Holly Golghtly, viajera

¿ Por qué no transformar la vida en una comedia romántica? Los espectadores no van a una sala de cine a ver las miserias de la lucha diaria mojadas en alcohol, en humo de marihuana o en sexo mercenario. Si algo debe aprender un director de cine y un guionista es que las películas deben acabar con un The End sonriente, colmado de felicidad, en un callejón de la ciudad, bajo la lluvia, abrazados en la escena que anuncia el amor feliz y eterno, preñado de posibilidades. La vida como en los puzzles traen las piezas para que encajen, no caben viajes, ni aventuras, ni vacíos, ni las pamemas de buscar lugares ignotos prometiendo esa existencia que anunciaba el siempre atractivo folleto de la vida práctica.

desayuno diamantes pareja

Si Hollywood es la fábrica de los sueños ¿por qué no permitir que todas las chicas que lleguen a la ciudad a buscarse la vida sueñen con transformarse en Audrey Herpburn y encontrar un amor bajo la lluvia con gato espúreo incluido ? El cine es pura fantasía, ficción, es el compendio de todas las combinaciones para hacernos creer que una entelequia como la felicidad es posible. Las chicas de veinte años pueden soñar que los cincuenta dolares del caballero realmente son para el lavabo. Un gentleman como es debido nunca pretenderá aprovecharse de una desvalida muchacha de pueblo recién llegada a la metróipoli con las únicas intenciones de abrirse un hueco en el mundo maravilloso de colorín y fantasía que anuncian las revistas de moda. ¿Por qué ellas, muchachas de veinte años, no pueden por un momento soñar frente a la pantalla de cine que verdaderamente son Audrey Herpburn vestidas de famoso modista francés y paseando frente a Tiffany¨s? Las chicas garrulas también tienen derecho a soñar con un mundo menos gris por lo que vale una entrada de cine.

desayuno diamantes, ventana

Desayuno con diamantes, la película de Blake Edwuards, no es la película que Truman Capote imaginaba, tampoco Audrey Herpburn es Holly, no puede serlo, demasiado elegante para representar a esa Lula Mae llegada a Nueva York y transformada en buscavidas. La película rompe con la fuerza de la novela y la complejidad de un personaje como Holly, se transforma en una comedia un tanto rosa, con final feliz, y futuro prometedor. Pero eso es tal vez lo que hace de ella una película que sigue gustando generación tras generación. Al fin y al cabo todo el mundo necesita un respiro en medio de tanta desgracia.

desayuno-con-diamantes-1961-02Desayuno con diamantes (Breakfast at Tiffany’s) 1961 

dirigida por Blake Edwards

protagonizada por Audrey Hepburn, George Peppard, Patricia Neal, Buddy Ebsen

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