La gran belleza

No hay certezas. Una farsa repetida. Ni sexo,ni éxito, ni famas infundadas. No caben creencias, ni recuerdos, ni  fiestas, ni  arte de vanguardia, ni  compromiso social, ni religión, ni  viejas y solemnes ruinas de un mundo que fue. La vida como una ilusión para engañar los sentidos. No cabe ya más creación que la propia decadencia. No podemos más que asistir como espectadores al final de una civilización.

La única certeza es esa mujer a la que abrazamos por la noche y que aún nos sigue amando a la mañana siguiente. El resto, sólo  fanfarria cargada de colorines como anuncio del próximo final.

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¿ Y si ya lo hemos contado todo? Si ya no queda nada nuevo ni viejo que contar. Para qué continuar garabateando unas páginas , juntar palabras, emitir enunciados, reflexionar sobre lo que ya está definitivamente caduco. ¿Y si no hay nada que decir?. Sólo la fatuidad, el sueño vanidoso de los cantamañanas creyendo en su propio talento.

Para Kafka escribir era no vivir. Mientras se escribe no se realizan esos actos cotidianos que llamamos vida. No se ama, no se pasea, no se atiende a una familia, no se cultiva el amor de una mujer. Escribir es un acto dedicado al yo más absoluto, el acto más vanidoso de la existencia, mirarse el ombligo.

Jep Gambardella ya lo ha dicho todo, no hay nada que contar. El amor pasó de largo, la vida que pudo ser se dio a la fuga sin razón. Frente a eso sólo queda, como diría el poeta, lanzarse de sexo en sexo alrededor de la vida. La actitud del diletante frente a la no vida. La impostura en medio del vacío no tiene más narración que la propia contemplación de la nada

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Un sin fin de mujeres cuyos cuerpos,  no sus almas, pasan por la vida. Fiestas , artistas en ridículos performances, infantiles pintoras de inspiración onírica, burdeles, mujeres, y hombres siempre al borde del vacío, imposturas, mentiras,  falsos compromisos sociales de una intelectualidad caduca, la religión como espectáculo. Jepp,  un moderno Petronio, nos muestra la decadencia de una civilización que baila y ríe entre las ruinas mientras , como en el poema de Kavafis, esperan, esperamos la llegada de los bárbaros.

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Toda la película se mueve como la mirada de la impostura en los ojos de un diletante. Todo, como la desaparición de esa jirafa, es una ilusión, un truco para seguir viviendo. Toda la película se situa en una gran mentira. ¿Toda? No, toda no, el amor de Elisa, eso sí era una verdad que nunca cuajó. La única verdad, el resto, sólo una  farsa para creer que seguimos vivos.

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La gran belleza (La grande bellezza) 2013

dirigida por Paolo Sorrentino

protagonizada por Toni Servillo, Carlo Verdone, Sabrina Ferilli, Serena Grandi, Isabella Ferrari

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Esperando entre risas a los bárbaros
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4 Comments

  1. Me quedé pensando en eso de que escribir es “el acto más vanidoso de la existencia, mirarse el ombligo”. Quizás por eso para mí escribir -escribir ficción- siempre fue como agarrarse a una tabla de rescate, encontrar reparo, construir una isla.
    ¿Un acto de egoísmo?, puede ser. Pero hay ombligos que son como soles.
    Placer leer. Me conecta con lo mejor de mí.

  2. Creo que toda escritura es autobiográfica y por lo tanto el acto de escribir es introspectivo, nos obliga a mirarnos a nosotros mismos, todo acto de creación es egoísta y vanidoso porque se centra en nosotros y el hecho de escribir es porque pensamos que tiene alguna importancia aunque sólo sea para nosotros. Pero esto no lo digo en plan peyorativo sino como algo que se da como parte de toda creación, el peligro no es mirarse el ombligo cuando se crea una obra literaria o de arte, sino cuando el mirarse el ombligo se convierte un acto cotidiano que no permite ver otra realidad que la nuestra, pero ese es otro tema.
    Un saludo, muchas gracias.

  3. La película parece reproducir fielmente el modo de vivir en determinado ámbito ‘privilegiado’ de la sociedad, no parece ser reconocido el sentido que se esconde tras la belleza. Sin embargo, todavía hay espacio para la fe y el optimismo. Tal vez, lo que la película retrata es algo que siempre ha sido más o menos así. Parece haber una tendencia generacional a sentirse muy distinta a las que la precedieron en el cercano pasado y en el lejano. Como diría Pirandello: La vita è così. Como proclama el Kohelet: Vanidad de vanidades, todo vanidad. Vanidad y vacío. El imperativo, si es que es posible: alejarse de ese ámbito.Un saludo cordial
    Lino

  4. A mi esta peli me pareció buenísima. Como se ríe de los “intelectualoides” que para pensar que siguen vivos se agarran al poder contar a su grupito de semejantes, el éxito de su última publicación pq no tienen más que contar, pq se olvidaron de lo importante o pq simplemente no tienen nada importante.

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