Sally Bowls

Cabaret Liza MinellyEn los preámbulos a las grandes catástrofes es cuando mejor funcionan nuestros instintos, cuando los sentidos están prevenidos ante cualquier propuesta de entregarse plenamente al goce. Berlín, década de los treinta, los bárbaros caminan libres y armados por la calle. El mundo anuncia un horizonte color pardo. Es en ese ambiente, en plena decadencia, en medio de las ruinas de un  mundo que ya presiente su caída, en donde se desarrolla la acción de esta excelente obra del británico Cristopher Isherwood, Adiós a Berlín. El narrador- protagonista nos lleva por los parajes de una ciudad que ya anuncia su inmediato final. Nazis, pequeños propietarios, bohemios, cabarets antrosos, artistas cargados de mediocridad y fracaso, industriales rijosos , judíos ,socialistas ,  y demás fauna de la gran metrópoli alemana, futura capital del Reitch de los mil años.

Cabaret grupoSally Bowls es el antecedente de aquella Holly que Truman Capote nos mostrase en el Nueva York repleto de sueños . Sally es el último estertor del libertinaje, del goce absoluto, de una sexualidad libre , algo infantil, algo naif, entendida como un sencillo juego en el que no caben remordimientos de conciencia ni sentido de culpabilidad. El amor es un arma cargada de frivolidad y risas. En un mundo que se precipita hacia su destrucción sólo queda dejar libres a nuestros mejores instintos, aquellos que invitan al placer.

Sally también busca un lugar en el mundo. Y como casi todas las Sallys y las Hollys ese lugar está siempre cerca de un millonario. La necesidad invita a ser práctica, o simplemente  a soñar con que aún queda una esperanza en forma de ricachón de ensueño. Mientras, mejor dejarse llevar. Sally es esa mujer cargada de sexo que se daba en el ambiente artístico y vanguardista de entreguerras. La Primera Guerra Mundial con toda su confusión intelectual, dejó paso a los felices años veinte donde el dolor de lo muertos quedaba arrinconado en los ambientes llenos de frivolidad. Años treinta, los hoscos y ruinosos treinta, auncian las posteriores desgracias. El declive del imperio americano, la inflación, la miseria, y la frustración de un pueblo anuncian los años cargados de barbarie. Sally es la última de las mujeres libres que pasean por un Berlín que en las noches de cabaret aún se siente vivo. A los números musicales sobre un escenario pronto los sustituirían, ridículos en su marcha, el paso militarista de la oca.

cabaret joel greyBob Fosse construyó el Kit Kat Club para ofrecernos todo ese universo del Berlín de los años treinta sobre un escenario. En el Kit Kat Club todo es posible incluso que dentro la vida  parezca hermosa. Fosse construyó una magnífica película a partir de la obra de Cristopher Isherwood. Y sobre todo acertó con su protagonista Liza Minelly, no es la mujer más bella pero sí transmitía toda la exuberancia erótica de la protagonista de Isherwood. De los  números musicales nada más que decir que son magníficos con su maestro de ceremonias Joel Grey.  Un mundo en derrumbe con la mirada ácida del viejo cabaret. Tan actual que asusta. Pero ya sabéis la vida es un cabaret, disfrutemos del espectáculo mientras nos sea posible . Suerte

Cabaret ( 1972)

dirigida por Bob Fosse

protagonizada por Liza Minnelli, Michael York, Helmut Griem, Marisa Berenson, Fritz Wepper, Joel Grey.

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