Ladrones de anuncios

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Con la televisión hemos aprendido a suspender las emociones, los relatos, y saltar de forma constante en un zapeo emocional y visual que nos lleva a entender las unidades narrativas como un constante discurso interrumpido o como un sin fin de discursos carente de un significado concreto. Al final el mundo es una cadena de discursos e imágenes autónomas que acaban formando un relato fallido.

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Sentados frente al televisor saltamos de una lacrimógena película cargada de drama, a un tipo que a todo color y más feliz que unas castañuelas recorre paisajes inverosímiles montado en un gran coche, o una familia feliz tragando toda clase de alimentos mientras las noticias nos muestran la penuria del ébola en África. La televisión es así, el cúmulo de discursos  vaciados que se disuelven con la misma rapidez con que llegan. Como el chicle, se mastican para luego escupirlo sin que apenas un ligero saborcillo nos queda en la boca. La perversión del discurso televisivo es que acaba acostumbrándonos a ver el mundo como un espectáculo , como un show alejado de cualquier realidad.

ladrones de imagenes 4.1Esta película seguramente nadie la habrá visto, ni tan siquiera exista la posibilidad de verla, se estrenó por allá en los noventa en una cine  que ya ha desaparecido y pasó sin  pena ni gloria. Con bastante humor reflexiona sobre el discursos interrumpido televisivo, sobre la imposibilidad de conectar emocional con una película que refleja un drama social cuando es cortada constantemente de anuncios cargados de seres que viven en una felicidad ficcionalizada por la publicidad.


ladrones de aunncios 3 rubia Ladrones de anuncios,
 es la proyección de una película en la  televisión del tipo Ladrón de bicicletas, con una madre abnegada cargada de ilusión, un padre honrado trabajador y un niño, su hijo que le acompaña. Una proyección cortada continuamente por anuncios publicitarios, unos niños que cantan y bailan a todo color en la plaza de una pueblo mientras toman la merienda o una escultural rubia en bañador que anuncia vete tú a saber. Hasta ahí todo normal, pero un inesperado apagón lo trastoca todo, cuando vuelve la luz y se inicia la proyección algo ha cambiado, el niño del drama no se sabe cómo está en medio del anuncio de los niños felices de la plaza y la escultural rubia se ha introducido en la lacrimógena película con tintes sociales poniendo en peligro el ejemplar, pobre y honrado matrimonio, los personajes ahora ocupan otro lugar trastocando el sentido último de la película. Los personajes acaban sublevándose y negándose a aceptar el destino marcado por el inútil y deramático guión. ¿ Por qué el niño tiene que resignarse a sufrir la pobreza por honrada que sea cuando en las imágenes de al lado los niños ríen, cantan y toman una suculenta merienda? ¿ Por qué el padre tiene que sufrir una mujer que en breve estará ajada por los años y la miseria cinado a su alcance está la rubia del bañador rebosante de erotismo y belleza? ¿ Por qué sufrir una película dramática si en el mundo de la publicidad se vive mejor y todo está colorido?

ladrones de imagenes 4Pues de esto va Ladrones de anuncios, de la televisión, de las películas y su manera de proyectarse, de la publicidad y de un dislate a causa de un apagón por la que una película acaba invadiendo el espacio de los coloridos anuncios. Una película reflexionando sobre el absurdo del discurso televisivo.

Ladrones de anuncios (Ladri di saponettes) ( 1989)

dirigida por Maurizio Nichetti.

Con Maurizio Nichetti, Caterina Sylos Labini, Federico Rizzo, Renato Scarpa, Salvatore Landolina

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